Naomi Watts recibe el Premio Donostia en el Festival de San Sebastián 2026

La actriz y productora recibió el segundo Premio Donostia de la 74ª edición del Festival de San Sebastián de manos de J.A. Bayona y dedicó parte de su discurso a David Lynch, director que marcó un punto de inflexión en su carrera.

Naomi Watts ya forma parte de la historia de la 74ª edición del Festival de San Sebastián. La actriz y productora recibió el pasado 19 de septiembre el Premio Donostia, máximo reconocimiento honorífico del certamen, en una gala celebrada en el Auditorio Kursaal y presentada por el actor Jon Plazaola. El director J.A. Bayona fue el encargado de entregarle el galardón.

El reconocimiento llega después de más de tres décadas de trayectoria y de una carrera que ha transitado entre el cine independiente, las grandes producciones internacionales y la televisión. Watts ha trabajado con cineastas como David Lynch, Peter Jackson, David Cronenberg, Clint Eastwood, Michael Haneke, Alejandro González Iñárritu o J.A. Bayona, y ha sido nominada al Óscar en dos ocasiones: por 21 gramos (2003) y Lo imposible (2012).

©SSIFF – Gari Garaialde

David Lynch, una figura esencial en su trayectoria

Uno de los momentos centrales del discurso de Naomi Watts estuvo dedicado a David Lynch, fallecido en enero de 2025 y director de Mulholland Drive, película que supuso un punto de inflexión en la carrera de la actriz.

Watts recordó las dificultades de sus primeros años profesionales y cómo Lynch confió en ella para interpretar a Betty Elms en Mulholland Drive. La actriz explicó que aquella oportunidad transformó su manera de entender la interpretación y su propia trayectoria profesional.

La relación entre ambos ocupa un lugar especialmente relevante en la carrera de Watts. Mulholland Drive, estrenada en 2001, fue la película que consolidó internacionalmente su nombre y continúa siendo uno de los trabajos más reconocidos de la intérprete.

Durante la ceremonia, Watts dedicó expresamente el Premio Donostia a Lynch y recordó la confianza que el cineasta depositó en ella en un momento en el que todavía no había encontrado su lugar dentro de la industria.

“Las mujeres de mi edad tenemos que vernos reflejadas en las pantallas”

Más allá del reconocimiento a su trayectoria, el discurso de Naomi Watts puso sobre la mesa una cuestión relacionada con la representación de las mujeres en la industria audiovisual.

La actriz reivindicó la necesidad de que las mujeres de su edad continúen teniendo presencia en las historias que llegan a las pantallas, señalando que ella misma forma parte de un cambio en esa narrativa.

Watts recordó que, cuando tenía 31 años y estrenó Mulholland Drive, llegó a escuchar que su carrera podría terminar al alcanzar los 40. A sus 57 años, la actriz utilizó su propia trayectoria para cuestionar esa visión y defender la continuidad de las carreras femeninas en el cine.

Su intervención conecta así el homenaje a una trayectoria consolidada con una conversación todavía vigente dentro de la industria: qué personajes se escriben para las mujeres a medida que envejecen y qué espacio ocupan las actrices maduras en el audiovisual contemporáneo.

De Mulholland Drive a The Housewife

El Premio Donostia coincidió además con la presentación en San Sebastián de The Housewife (La esposa perfecta), debut en la dirección del canadiense Ben Shirinian, protagonizado por Naomi Watts y presentado dentro de la programación vinculada al Premio Donostia.

La película se sitúa en Nueva York en 1964 y parte de una historia real. Un joven periodista descubre que un antiguo oficial nazi podría estar viviendo clandestinamente en Queens. Su investigación le lleva a acercarse a la esposa del principal sospechoso, desencadenando una situación que pondrá a prueba su integridad profesional. Watts forma parte del reparto junto a Lena Olin.

La elección de esta película para acompañar el homenaje permite, además, que el Festival no se limite a revisar la trayectoria pasada de la actriz, sino que presente también uno de sus trabajos más recientes.

Una carrera entre el cine de autor y las grandes producciones

La trayectoria de Naomi Watts se ha construido a través de registros y proyectos muy diferentes. Tras sus primeros trabajos, Mulholland Drive abrió una etapa internacional que posteriormente incluiría títulos como The Ring, 21 gramos, King Kong, Eastern Promises, The Impossible o Birdman.

El Festival de San Sebastián destaca precisamente esa capacidad para alternar cine de autor y grandes producciones, una característica que ha definido buena parte de su carrera.

Su relación con el certamen tampoco es nueva. Watts ya estuvo vinculada al Festival en 2009, cuando acudió a San Sebastián junto al director Rodrigo García para clausurar la Sección Oficial fuera de concurso con Mother & Child (Madres e hijas).

En 2012 regresó al universo del Festival con Lo imposible, dirigida por J.A. Bayona y presentada fuera de concurso en la Sección Oficial. Por aquella interpretación recibió una de sus dos nominaciones al Óscar.

©SSIFF – Gari Garaialde

Un reconocimiento a una trayectoria todavía abierta

El Premio Donostia reconoce una trayectoria, pero Naomi Watts quiso alejarse de la idea de que su carrera pertenece únicamente al pasado. En su discurso señaló precisamente la extrañeza de recibir un premio a toda una trayectoria cuando todavía siente que está en mitad de ella.

Una idea que resumió al hablar de su profesión: seguir interpretando significa continuar descubriendo nuevas historias, personajes y también nuevas partes de una misma.

Con este reconocimiento, Naomi Watts se incorpora al listado de grandes nombres distinguidos con el Premio Donostia y deja en San Sebastián un discurso que fue más allá del homenaje: una reivindicación del oficio, de la representación femenina y de la posibilidad de seguir encontrando nuevos retos delante de la cámara.

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