Contemporánea Condeduque | Estreno absoluto | 22–31 de enero de 2026
El creador transdisciplinar argentino Matías Umpierrez, afincado en España, estrena a nivel mundial en Contemporánea Condeduque (Madrid) su nuevo trabajo escénico, PLAY, una investigación performativa sobre los discursos de odio, las narrativas de la hostilidad y los territorios ambiguos del infierno y el paraíso de la conciencia contemporánea.
La pieza, que podrá verse en solo seis funciones del 22 al 31 de enero, se presenta como una de las grandes apuestas de la temporada y ha sido elegida como imagen oficial de la programación de Contemporánea Condeduque bajo el lema “Salvar a la tierra del espanto”.
PLAY es una producción de Estudio Matías Umpierrez, en coproducción con ArtHaus Centro de Creación Contemporánea, con el apoyo de Contemporánea Conde Duque y la copresentación de UNAM México.

El odio como materia escénica
El odio ocupa hoy el centro de la agenda pública: atraviesa la política, las redes sociales y la vida cotidiana. En PLAY, este fenómeno se convierte en acontecimiento artístico y en objeto de una experiencia escénica que interpela directamente al espectador.
Umpierrez es el único intérprete en escena, pero convoca una multitud de voces, archivos y relatos históricos. Desde la caza mitológica de unicornios o la matanza masiva de gatos en la Francia del siglo XVIII, hasta el caso contemporáneo de un adolescente cuya relación con un chatbot de inteligencia artificial terminó en suicidio, la obra traza un atlas del resentimiento que atraviesa siglos, culturas y tecnologías.
La escenografía combina proyecciones, paisajes sonoros, discursos políticos y conversaciones telefónicas, utilizando dispositivos analógicos —radios, tocadiscos, teléfonos de línea, contestadoras automáticas— junto a tecnologías digitales. El resultado es una conferencia-performance concebida como instalación, un desmontaje de la sociedad teatral en la que vivimos y de las ficciones que sostienen el odio.
SINOPSIS
PLAY (del inglés play: reproducir, jugar, interpretar, tocar, accionar, simular) es una investigación escénica, interpretada por Matías Umpierrez, sobre los discursos de odio, los modos de habitar el poder y el infierno y el paraíso de la conciencia.
La obra se pregunta por la dificultad de reconocer a quien vive a nuestro lado en un mundo que arde por el calor de la selva y se inunda por los remolinos del viento. Una orquesta de voces, amplificada por antiguos radiograbadores, ensaya modos de supervivencia mientras un ejército de marionetas se pierde en el archipiélago de la vanidad.
PLAY es:
- una conferencia-performance
- una instalación
- el desmontaje de la obra teatral de la sociedad en que vivimos
Diapositivas. Casetes. Esculturas. Radios. Teléfonos. Personas.
Rizomas de historias.
Circo del abuso.
Un archivo desgarrado sobre el odio.

Artista Matías Umpierrez
Entrevista Nerea FerGom
Fotografía Dominik Valvo
Agradecimiento DYP Comunicación
Entrevista a Matías Umpierrez
NFG: PLAY se presenta como una investigación escénica sobre los discursos del odio. ¿En qué momento sintió la necesidad artística —y no solo política— de llevar esta materia a escena?
Matías Umpierrez:
Toda mi producción piensa cómo nos relacionamos con la ficción y por qué la ficción sigue siendo, a lo largo de la historia, una herramienta de mediación fundamental para pensarnos en el presente, pero también de manera colectiva. Lo mismo ocurre cuando miramos hacia el pasado —cómo fuimos— o hacia el futuro, porque para imaginarnos hacia adelante siempre hay un acto de ficción.
En un momento en el que la performatividad del odio está tan presente, me parecía interesante generar un archivo del odio en relación con la ficción a lo largo de la historia y descubrir que, si bien siempre fuimos personas solidarias, también tenemos una enorme capacidad de odiar. Eso aparece en mitologías, tradiciones culturales, en la pintura, la literatura, la música, el pensamiento académico y, por supuesto, en la política.
La escena sigue siendo ese ritual asambleario que nos permite reflexionar colectivamente sobre cómo estamos y qué conflictos nos atraviesan. Por eso sentí que era necesario hablar del odio desde ahí.
NFG: En la obra es usted el único intérprete, pero convoca una multitud de voces, archivos y relatos históricos. ¿Cómo construyó ese equilibrio entre la presencia individual y el coro colectivo?
MU:
Mi presencia en escena está acompañada por una cantidad de dispositivos, esculturas y elementos que forman parte de ese archivo. Yo pienso esta experiencia como la activación de una instalación: performar un archivo histórico sobre la relación entre ficción y odio.
Me interesa estar en escena como si estuviera en mi taller, jugando con esos materiales, generando coros de voces y elementos que amplían la lógica de la investigación desde distintas perspectivas.
NFG: El odio aparece en PLAY como una pulsión que atraviesa siglos, tecnologías y culturas. ¿Qué distingue al odio contemporáneo?
MU:
El odio contemporáneo se distingue por la amplificación que producen las tecnologías y las redes sociales. Estamos en una revolución cognitiva donde esos discursos se vuelven inmediatos, cercanos, omnipresentes.
Existe también una enorme dificultad para poner límites a esas tecnologías y una incapacidad de dejar de consumirlas, lo que genera apatía frente a la sobreinformación.

NFG: La pieza dialoga con mitologías, episodios históricos y casos actuales vinculados a la inteligencia artificial. ¿Cómo fue el proceso de investigación?
MU:
Me interesaba investigar fuera de la lógica académica tradicional. Trabajar con archivos que están en nuestra vida cotidiana: redes sociales, vídeos, documentos que no están en bibliotecas, fanzines, publicaciones alternativas, incluso grafitis.
Eso permitió generar otras materialidades escénicas, como las marionetas o las cabezas que aparecen en PLAY, en diálogo indirecto con Play de Beckett, que funciona como una inspiración no literal. Todo eso fue construyendo el mapa de esta experiencia.
NFG: Define la obra como conferencia-performance, instalación y desmontaje de la sociedad teatral. ¿Qué le aporta ese cruce de lenguajes?
MU:
Me interesa generar una conversación ligada a lo popular, no a una experiencia pensada para una élite intelectual. Trabajo con géneros populares profundamente políticos: la sátira, el teatro de pueblo en carromatos, el varieté, el music hall.
Son lenguajes históricamente no legitimados que han sido fundamentales para la crítica social, y me parecía importante darles centralidad en esta pieza.
NFG: PLAY interpela directamente al público. ¿Qué experiencia espera provocar en el espectador?
MU:
Me gustaría que el público juegue su propia experiencia, que haga sus propios recortes desde su subjetividad y sensibilidad. Que la obra incite al pensamiento crítico, pero también a la curiosidad: esa que te lleva a investigar más cuando algo te ha conmovido.

Estrenar PLAY en Condeduque como una de las apuestas centrales de la temporada, bajo el lema “Salvar a la tierra del espanto”, ¿Qué sentido adquiere para usted en este momento vital y artístico de su trayectoria?
MU:
para mí este es un momento donde luego de casi quince años de investigar en torno a otro modo de performatividad de fuera de la lógica tradicional de la sala teatral y desarrollando proyectos como son intervenciones urbanas como también son performance en espacios no convencionales como pueden ser video instalaciones que se fueron presentando en museos como así también proyectos curatoriales, siento que es un momento donde estoy pudiendo reunir de alguna manera todos esos gestos y todas esas trabajos en una pieza que me permite volver al escena desde otro lugar y desde otra perspectiva entonces me pareció que es interesante esta oportunidad justamente para en realidad unir y limpiar todas esas experiencias y seguir creando piezas que puedan reflexionar mi filosofía sobre el trabajo y también mi modo de ver el mundo.
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