Ane Pikaza y Egoitz Sánchez: caminar hacia el final para aprender a vivir

hodei torres
Del 19 de febrero al 8 de marzo de 2026, la compañía vasca La Dramática Errante vuelve a Madrid y al escenario del Teatro de La Abadía con su nuevo estreno: Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán, una obra escrita y dirigida por María Goiricelaya que sitúa en el centro una conversación urgente y todavía incómoda: cómo queremos morir y, sobre todo, cómo queremos vivir.

Ficha
Texto: María Goiricelaya
Dirección: María Goiricelaya
Reparto: Loli Astoreka, Aitor Borobia, Idoia Merodio, Ane Pikaza, Egoitz Sánchez, Patxo Telleria
Producción: La Dramática Errante
Duración: 1 h 30 min
Lugar: Sala Juan de la Cruz
Horario:
De martes a sábado:
19:00 h
Domingos: 18:30 h
La Dramática Errante regresa al Teatro de La Abadía con Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán
Tras el impacto de Altsasu, la compañía regresa con una pieza que combina humor, emoción y conciencia social para hablar de los cuidados paliativos y del llamado “buen morir” sin caer en la solemnidad ni en el dramatismo excesivo. La propuesta convierte el Camino de Santiago en metáfora vital: un trayecto físico y emocional donde un padre y una hija atraviesan encuentros, historias y revelaciones que resignifican la despedida.
La obra no busca ofrecer respuestas cerradas. Más bien abre preguntas: ¿qué decisiones dejamos pendientes? ¿por qué evitamos hablar de la muerte en nuestras familias? ¿qué significa acompañar? En escena, el lenguaje se mueve entre lo íntimo y lo colectivo, entre lo documental y lo poético, integrando una dimensión audiovisual que amplía el dispositivo teatral habitual de la compañía.

Entrevista
En este contexto, conversamos con Ane Pikaza y Egoitz Sánchez, intérpretes de la pieza, sobre el proceso de creación, la evolución del texto desde 2020 hasta su estreno, el reto de abordar la muerte desde el humor y la ternura, y la responsabilidad de poner en palabras aquello que culturalmente tendemos a silenciar.
Entrevista De Nerea FerGom
En formato audio, esta entrevista permite escuchar la emoción del regreso a La Abadía, la reflexión pausada sobre el testamento vital y los cuidados, y la convicción compartida de que el teatro puede adelantarnos conversaciones que tarde o temprano tendremos que afrontar.
Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán es, en última instancia, un canto a quienes acompañan. Un reconocimiento a quienes sostienen la última etapa de la vida sin perder la sonrisa. Y una invitación directa al espectador: detenerse, pensar y decidir cómo quiere habitar el tiempo que tiene.
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