Hay zapatillas que pasan de moda y otras que se convierten en lenguaje. La Superstar de adidas pertenece al segundo grupo. No es solo un modelo reconocible: es un objeto cultural que ha atravesado disciplinas, generaciones y contextos sin perder sentido. Desde el baloncesto profesional hasta la cultura urbana global, su historia es la de una silueta que aprendió a adaptarse sin diluirse.
Hablar de la Superstar no es hablar de tendencias, sino de permanencia.

Del rendimiento al símbolo
Cuando adidas lanza la Superstar a finales de los años 60, su función es clara: mejorar el rendimiento en la cancha. La puntera de goma —la famosa shell toe— no nace como gesto estético, sino como solución técnica para proteger el pie de los jugadores de baloncesto. El diseño es funcional, casi austero, y responde a una lógica deportiva pura.
Pero algo ocurre cuando ese objeto sale del contexto para el que fue creado. Al abandonar la pista, la Superstar empieza a circular por otros espacios: la calle, la música, el estilo cotidiano. Es ahí donde deja de ser solo calzado y comienza a construir significado.
Run-DMC y la calle como escenario
El punto de inflexión llega en los años 80, cuando Run-DMC adopta la Superstar como parte de su identidad. Sin cordones, con chándal y actitud desafiante, el grupo convierte la zapatilla en símbolo de pertenencia. No era publicidad: era apropiación cultural.
Por primera vez, una zapatilla deportiva se vincula de forma directa con la música, el barrio y la autoafirmación. Adidas no impone un relato; lo observa y, más tarde, lo acompaña. Esa escucha temprana es una de las razones por las que la Superstar sigue siendo relevante décadas después.
El archivo como estrategia
A diferencia de otros modelos que se reinventan constantemente para sobrevivir, la Superstar se mantiene reconocible. Su poder reside en el archivo: una forma estable que permite múltiples lecturas. Cambian los materiales, los contextos y las colaboraciones, pero la silueta permanece.
Por eso funciona como lienzo para creadores tan distintos entre sí. Desde reediciones minimalistas hasta reinterpretaciones culturales profundas —como las firmadas por Edison Chen con CLOT—, la Superstar admite capas de significado sin perder identidad. No se disfraza de novedad: se deja leer de nuevo.
De la cultura urbana al diseño contemporáneo
En los últimos años, la Superstar ha encontrado un nuevo espacio en el diálogo entre moda y diseño. Alejada del hype inmediato, reaparece asociada a ideas como:
- lujo silencioso
- artesanía reinterpretada
- archivo como valor contemporáneo
En este contexto, ya no se trata de nostalgia, sino de legibilidad. La Superstar es comprensible, estable, honesta. En un panorama saturado de lanzamientos efímeros, su fuerza está en no necesitar explicación.
Por qué sigue importando en 2026
La relevancia actual de la Superstar no se explica por la moda, sino por el cansancio de la moda. Frente a la aceleración constante, este modelo propone algo casi radical: continuidad. Es una zapatilla que no grita, pero tampoco desaparece. Acompaña.
Esa cualidad la convierte en una pieza clave para entender cómo algunos objetos atraviesan el tiempo sin convertirse en reliquia. La Superstar no mira al pasado: convive con él.
Selección NouArte
Piezas que mantienen vivo el archivo
(Aquí es donde luego insertas enlaces AWIN, sin cambiar el texto)
- Superstar blanca clásica
La forma más directa de entender el icono. Sin aditivos. - Superstar negra
Más sobria, más urbana. Misma silueta, otro carácter. - Superstar premium en piel
Cuando el modelo se acerca al calzado de vestir sin perder calle. - Ediciones limpias y atemporales
Versiones que respetan el diseño original y evitan el ruido estético.
La Superstar no necesita ser redescubierta. Necesita ser leída con atención. Su historia demuestra que algunos objetos no sobreviven por adaptarse a todo, sino por mantenerse fieles a una forma que el tiempo aprende a reinterpretar.
En un ecosistema dominado por la urgencia, la Superstar sigue caminando a su ritmo. Y eso, hoy, es una forma de resistencia cultural.