Berta Prieto Hay tanto ruido que parece silencio.

Actriz, dramaturga y creadora de Del fandom al trolleo

Teatro de la Abadía

Introducción

Berta Prieto nos recibió días antes del estreno de Del fandom al trolleo en el Teatro de la Abadía. En pleno montaje escénico, subimos juntas a uno de los camerinos para charlar sobre su nueva obra, su proceso creativo y la ironía —esa herramienta que domina con una precisión quirúrgica—. Una conversación divertida, afilada y absolutamente seria en el fondo, como el propio universo de Prieto.

Artista Berta Prieto
Entrevista Nerea FerGom
Agradecimiento Teatro La Abadía

Sinopsis de Del fandom al trolleo

La obra cuenta la historia de dos personajes: Paula Miró y Ximena White. Ximena White es una guionista, directora, feminista y moderna. Conocida en toda la ciudad, ella aspira a serlo en todo el mundo. Es ambiciosa, pero esto no significa que sea una mala persona, tiene valores y cree que el cine debe ser comprometido. Pretende acercar el formato documental a las grandes plataformas y crear nuevas narrativas protagonizadas por mujeres inspiradoras. Ahora ha estrenado en Netflix My life is my message, una historia de rabia, bótox y bla bla bla; un biopic sobre la ciberactivista Paula Miró. Es una película comercial, ella lo sabe, pero es de las que piensa que es necesario «pasar por el aro» para que tu mensaje llegue a más gente.

ENTREVISTA

Nerea FerGom: Del fandom al trolleo llega después de Derecho a una pataleta. ¿En qué punto creativo te encuentras ahora mismo?
Berta Prieto: Ahora mismo estoy rodando una serie que acabé de escribir el año pasado, entonces estoy en plena ejecución de la serie. Y tengo ganas de volver a pensar una obra no de teatro porque Del fandom al trolleo la escribí hace tres o cuatro años.

NFG: ¿Es distinto tu proceso creativo cuando escribes una serie y cuando escribes teatro?
BP: Sí. Para escribir ficción audiovisual en el guion tiene que estar todo. Pero cuando escribes teatro, al menos como yo escribo, el texto se va reformulando con los ensayos y se construye a medida que vamos ensayando. Es un proceso más de creación. En cambio en audiovisual tienes que rodar con las ideas bastante claras.

“Hay tanto ruido que parece silencio.”

NFG: ¿Crees que ahora mismo hay un ruido mental colectivo? ¿Es bueno o malo?
BP: Creo que hay un ruido mental que se parece mucho a un silencio mental. De tanto ruido hay silencio. Todo apunta a que estamos sobresaturados.

“El exceso de discurso es una forma de vender. Vivimos mal con la incertidumbre.”

NFG: ¿Por qué crees que hay exceso de discurso?
BP: Principalmente porque es una forma de vender. Necesitamos ponerle nombre a todo para capitalizarlo: dinero, podcasts, identidades. Y sobreexplicar lo que nos pasa para sentirnos más seguros. Vivimos mal con la incertidumbre.

NFG: ¿Hay mucha inseguridad ahora mismo?
BP: Más que inseguridad, incertidumbre. Todo tambalea.

NFG: En tu obra exploras la renuncia al pensamiento. ¿Qué te interesaba ahí?
BP: Es una hipérbole, una broma llevada al extremo, como hacerse una operación estética al revés. A través de ese personaje sintetizo males contemporáneos. Es una afirmación descarada y maleducada desde un privilegio enorme. Es muy “niña pija”, y a mí las niñas pijas me hacen mucha gracia.

NFG: ¿Utilizas el humor como herramienta creativa?
BP: A saco. Es la única herramienta creativa que tengo.

imagen celina martins

NFG: He leído que escribes enfadada. ¿Alguna vez te da miedo que se note demasiado?
BP: No. Cuanto más enfadada mejor. Porque si te arrepientes puedes decir que es ficción. Juego entre un chiste y una bronca. Siempre pienso que podría ser más punky. El camino es decir más cosas.

NFG: ¿Qué te frena?
BP: La edad. Cuanto más mayor, menos enfadada estás. Me da miedo volverme una señora conformista.

NFG: ¿Qué denunciarías de la industria del teatro?
BP: La rapidez, lo inmediato, el éxito. Me da pena que las dinámicas de reels y TikToks hayan invadido el teatro. Me parece una creatividad nefasta. El teatro siempre ha sido un espacio particular, un nicho que se salvaba de ciertas lógicas. Ahora parece que quiere ser mainstream y colgar TikToks.

“La creatividad inmediata de TikTok está invadiendo el teatro.”

NFG: Pero casi no hay público joven llenando teatros.
BP: Eso no lo solucionas con TikToks. La gente joven no va porque no se siente interpelada por la programación. No basta con programar a gente joven. Yo, que hago teatro, tampoco me siento interpelada.

NFG: ¿Es también un problema de educación artística?
BP: Sí. No se educa para ir al teatro. Ser una persona educada culturalmente parece algo reservado a las élites. En las escuelas públicas debería haber educación artística, no para ir al teatro, sino para crear ciudadanos con pensamiento crítico y sensibilidad.

NFG: Como persona joven que escribe teatro, ¿te has encontrado trabas?
BP: Sí. Tienes que sobreexplicarte más y demostrar más. Es normal. Nadie me conoce, tendré que demostrar que lo hago bien. Espero que en tres o cuatro obras pueda ser una diva insoportable y no tener que ser maja. Ahora tengo que serlo: hay que agradar.

“Mi mayor traba es que soy borde y tengo que ser maja.”

NFG: ¿Se puede sacar adelante una obra sin ser “maja”?
BP: Es importante saber comer culos. Y luego hacer una buena obra. Mi mayor traba es que soy muy borde y tengo que ser maja.

NFG: ¿Por qué dedicarte a algo que implica tratar con el público?
BP: Porque no sé hacer nada más. Me gusta estar con gente, pero selectivamente. Siempre he hecho teatro y se me daba bien. Y no tengo otra habilidad, lo juro.

NFG: ¿De dónde nace tu interés por la renuncia al pensamiento?
BP: Es una tontería imposible. Me gusta reírme de problemas de niña pija. Soy muy flipada, así que afirmar eso tiene comedia. No me da miedo enseñar que soy una completa gilipollas. Había un personaje muy cómico y una declaración de intenciones hacia lo que se producía hace tres o cuatro años: ser “woke” y generar discurso. Decir “no” era una vacilada.

“No me debo al público: me debo al arte.”

NFG: La obra ha tenido buenísimas críticas. Rosalía dijo que se rió mucho. ¿Y si alguien viene mañana y te dice que no le hizo gracia?
BP: Me da igual. No me importa lo que opine alguien a quien no le ha gustado ni a quien le ha gustado. Llevo fatal que me den feedback después de la obra. Preferiría que alguien viniera enfadado. Pero conversaciones “me ha encantado” o “me ha hecho pensar” no me importan. Y nadie me va a decir nada que no haya pensado ya después de cuatro años haciendo esta obra.

NFG: ¿Cómo manejas que cosas profundamente serias las lean como ironía?
BP: Me pasa todo el rato. En la obra hay monólogos muy dramáticos que la gente se toma como broma. Pero uso la ironía en mi vida. Me divierte la gente irónica, que conversa. Lo otro me aburre.

NFG: ¿Te da miedo que la ironía haga que no te tomen en serio?
BP: No. ¿Por qué necesito que me tomen en serio? No lo sé. Me da más miedo aburrirme en el teatro.

NFG: ¿Te sientes respetada ahora mismo?
BP: Sí. Siento que sé hacer algo que nadie más hace ahora mismo, así que creo que me necesitan. No sé si me respetan, pero me necesitan.

NFG: ¿El teatro se respeta más que el audiovisual?
BP: Artísticamente, sí. El teatro sigue siendo visto como élite y “lo bueno”. Creo que he tomado buenas decisiones: no estoy haciendo Netflixes de mierda y mis obras se hacen en sitios guays.

NFG: ¿Qué pides a los actores y actrices que interpretan lo que escribes?
BP: Depende. A veces escribo pensando en alguien, otras no. Lo que tengo claro es que los actores son una declaración de intenciones. No quiero que reproduzcan lo que imaginé. En esta obra todas han aportado mucho de su yo. Les pido que no sean “muy actor y actriz”, que estén dispuestas a jugar, a no tener miedo al ridículo y que no tengan una autopercepción muy heavy.

NFG: ¿Te gusta llevar el control?
BP: Sí. Es mi deporte favorito.

NFG: ¿Qué te gustaría proteger de tu proceso creativo?
BP: Este discurso de “nos debemos al público” viene de los influencers. El teatro funciona de otra manera. No me debo al público: me debo al arte. Mi trabajo es hacer buenas obras. Si me programan y me financian, eso es respeto suficiente.

“No sé hacer otra cosa. Soy una flipada y me gusta reírme de serlo.”

NFG: ¿Por qué sabes que tus obras son buenas?
BP: Porque me gustan y porque sé que lo son según mi criterio. Creo que hay obras buenas y obras malas. No todo el teatro es bueno.

NFG: ¿De dónde sacas la inspiración?
BP: De bromas que me hacen gracia. Y también de ponerme mucha presión: quiero ser la puta mejor. Pienso que si hago una obra de mierda me tendré que mudar y perderé followers, así que la hago a saco. Y luego ya risas.

NFG: ¿Te da vértigo que la gente confunda ironía y verdad?
BP: A veces. Pero forma parte del juego. Cuando me paso, está Belén (mi amiga y actriz) que canta una canción y emociona. Y ya está.

NFG: ¿Qué es el respeto para ti?
BP: En una industria que no se respeta mucho, sentirse respetada es que te programen, te financien, te den espacio. No necesito abrazos.

NFG: ¿Una recomendación final?
BP: Me estoy leyendo A cuatro patas de Miranda July y me está gustando mucho

NO TE PIERDAS LA ENTREVISTA COMPLETA EN NUESTRO CANAL DE SPOTIFY

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *