Un viaje emocional sobre memoria, identidad y lo irreparable

Título: El desconocido
Autora: Carmen Kurtz (Premio Planeta 1956)
Dirección: Laura Garmo
Adaptación teatral: Yolanda Pallín
Reparto
- Dominica – Ángela Boix
- Antonio – Toni Agustí
- Madre / Médica – Elena González
- Padre / Florencio – Mariano Llorente
- Germán – Víctor Antona
- Enrique / Dependiente – Paco Flores
Lugar: Teatro Español
Fecha: 14 NOV al 13 DIC
Duración: 100 minutos
Sobre la obra: memoria, reencuentro y una verdad incómoda
El desconocido parte de un acontecimiento histórico: la llegada al puerto de Barcelona, en 1954, del buque Semíramis, cargado con los soldados de la División Azul que regresaban tras años de cautiverio en los campos soviéticos. Sin embargo, Carmen Kurtz decide alejarse del relato épico o propagandístico para adentrarse en un territorio más íntimo y universal: el reencuentro de un matrimonio tras doce años de separación, marcado por el dolor, la culpa y la transformación.
La autora expone con una sensibilidad excepcional las dificultades de aquellos hombres que intentaban readaptarse a una vida cotidiana que ya no les pertenecía, así como las de aquellas mujeres que descubrieron, en el marido al que esperaron tanto tiempo, a un desconocido.
El reencuentro se convierte así en una oportunidad dolorosa, pero necesaria, para llegar a la verdad y buscar algún tipo de redención.
La novela, ganadora del Premio Planeta de 1956, confirma a Kurtz como una de las voces más interesantes y menos reconocidas del siglo XX.

3. Nota de la directora: el mito que se rompe
“Y ella estaba callada, con el corazón sorprendido. Y, al mirarlo, unas veces veía que aquél era Ulises y otras no…”
Con esta frase, Laura Garmo establece el punto de partida de su visión escénica.
Al igual que en La Odisea, el reencuentro entre Antonio y Dominica no trae el final feliz que todos imaginan. Al contrario: expone la distancia entre la expectativa y la realidad, la imposibilidad de volver a ser los mismos después de la experiencia y el tiempo.
Carmen Kurtz sitúa la novela en esa lucha interna:
- Dominica intenta encajar en el molde que se espera de ella, pero termina rompiendo la imagen de abnegación femenina impuesta en la época.
- Antonio, por su parte, se ve obligado a destruir gran parte de lo aprendido para intentar acercarse a su mujer.
Una de las mayores virtudes de esta puesta en escena es cómo lo no dicho —lo que en la novela ocurre como pensamiento íntimo— se materializa sobre el escenario. La adaptación de Yolanda Pallín da voz a esos pensamientos, creando una compleja red de ambigüedades, silencios y gestos que humanizan profundamente a los personajes.
El resultado trasciende su contexto histórico para hablar de temas universales:
- la frustración ante las expectativas incumplidas,
- el cuestionamiento de los valores heredados,
- la dificultad de habitar el amor cuando ambos han cambiado,
- el miedo al vacío que deja la identidad rota.
La obra recupera también a Carmen Kurtz, una autora silenciada injustamente, y la sitúa en el lugar que merece dentro de la historia literaria española. Para Laura Garmo, este rescate no es solo un privilegio, sino una obligación.

Carmen Kurtz: la voz silenciosa que transformó la literatura española del siglo XX
4. Crítica (por Nerea FerGom): una obra cruda, íntima y necesaria
El desconocido es una pieza que desarma desde la honestidad. La propuesta es cruda en la medida justa: no busca herir, sino mostrar con claridad que la vida rara vez coincide con lo que hemos preparado para ella. A veces, simplemente, la vida sucede, y nos obliga a aceptar caminos que nunca imaginamos.
La obra mantiene al espectador en tensión durante sus 100 minutos. No desde el sobresalto, sino desde la empatía: uno se reconoce en esos silencios, en esas frases no dichas, en la incomodidad de un reencuentro que tiene más sombras que luz.
La dirección opta por no posicionarse politicamente ni moralmente. No hay vencedores ni vencidos, solo personas intentando sostener una vida que ya no encaja. La obra recuerda que los mayores actos de violencia emocional pueden venir del desconcierto, no del odio.
El tema central es el amor, entendido en su sentido más amplio:
- amor de pareja,
- amor a los hijos,
- amor a la vida,
- y también el amor que acepta que, a veces, lo más honesto es dejar ir.
Una pieza madura, profundamente humana, que invita a reflexionar mucho después de haber abandonado la sala. 6.5/10
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