El documental ‘Este cuerpo mío’, dirigido por Afioco Gnecco y Carolina Yuste, se posiciona como una de las propuestas más necesarias del panorama audiovisual reciente. La película aborda el proceso de transición de su propio director desde una mirada íntima, honesta y profundamente humana, alejándose de los discursos tradicionales para construir un relato que pone el foco en el amor, la identidad y la pertenencia.

Imagen de Álex Zea

Ficha artística
Título: Este cuerpo mío
País: España
Dirección: Afioco Gnecco y Carolina Yuste
Guion: Afioco Gnecco, Raquel Zas
Reparto: Carolina Yuste, Afioco Gnecco
Producción: Potenza Producciones
Fecha de estreno: 2026
Duración: 86 min
Un relato íntimo sobre identidad y transición
La película sigue el viaje emocional y vital de Rafael, acompañado por Carolina, en un proceso de transición de género que se presenta desde la cercanía y la verdad. Lejos de centrarse exclusivamente en el conflicto, el documental construye un espacio donde la identidad se explora desde la experiencia cotidiana, los vínculos afectivos y la necesidad de reconciliación personal.
A través de una narrativa que combina momentos de vulnerabilidad con otros de ligereza, Este cuerpo mío pone en valor la familia elegida como sostén fundamental, un concepto todavía poco representado en el cine y que aquí adquiere una dimensión central.
Sinopsis
Unidos por una amistad profunda, Rafael y Carolina emprenden un viaje emocional y geográfico en busca de reconciliación y aceptación. En el camino, acompañamos a Rafael en los primeros años de su transición de género, un proceso íntimo marcado por desafíos, descubrimientos y pequeñas conquistas que lo acercan a la paz que anhela. Una historia luminosa donde la amistad es refugio y lo personal se vuelve universal.

Crítica · Nerea FerGom
Qué necesario es que se cuenten historias así. Hace unos días pude ver el documental Este cuerpo mío, dirigido por Afioco Gnecco y Carolina Yuste, y, sinceramente, después de leer la sinopsis, iba con el pecho abierto.
Me encontré con un documental que cuenta la transición de su propio director, un tema del que sabemos muy poco porque se cuenta muy poco. ¿Por qué se habla tan poco de esto cuando lo justo y necesario sería que todes nos sintamos representados en la gran pantalla? Hay colectivos que apenas se representan y, cuando se hace, suele ser desde el sufrimiento y la pena.
Lejos de eso —que también es un punto importante— esta película habla de amor. Así, a secas: AMOR. Habla de la familia elegida, otro tema poco presente en el audiovisual y que es tan importante o más que la familia tradicional o la pareja. Esa amistad que nos sostiene, nos empuja y nos acompaña.
Es una película que te hace pensar, en la que ríes —Carolina Yuste saca en varios momentos su lado más cómico, fruto de la propia situación de rodar y de la confianza con su mejor amigo—, en la que lloras, comprendes y aprendes. Y aunque haya partes que no se asemejen en absoluto a tu vida, no viene mal escucharlas y verlas.
En resumen, entré con el pecho abierto y salí con él lleno de emociones.
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