Con La canguro, su última novela, Pablo Rivero reafirma una trayectoria literaria que ya no puede leerse como una faceta paralela a su carrera como actor, sino como un proyecto narrativo sólido dentro del thriller psicológico español contemporáneo.
Durante más de dos décadas, Pablo Rivero ha sido un rostro inseparable de la memoria televisiva española gracias a su papel de Toni Alcántara en Cuéntame cómo pasó. Sin embargo, desde 2017, el actor ha construido en silencio —y con constancia— una carrera como escritor de novela negra y suspense que hoy alcanza plena madurez. La canguro (Suma, 2026) es la prueba más reciente: una historia inquietante que vuelve a situar el hogar como escenario del miedo.

El miedo dentro de casa
En La canguro, Rivero explora uno de los temores más íntimos de la vida contemporánea: confiar el cuidado de los hijos a un extraño. A partir de esa premisa aparentemente cotidiana, la novela despliega un relato de tensión psicológica donde las relaciones familiares, la culpa, la desconfianza y las dinámicas de poder se entrecruzan hasta construir una atmósfera asfixiante.
Lejos del thriller de acción, Rivero se mueve en un territorio más sutil: el de la violencia emocional, los silencios y las fisuras invisibles que se abren en el interior de las familias. Su escritura apuesta por la progresión lenta del conflicto, por el detalle cotidiano que se vuelve inquietante y por personajes que arrastran contradicciones profundas.
Una obra coherente y reconocible
Desde su debut con No volveré a tener miedo (2017), Pablo Rivero ha publicado de forma regular títulos como Penitencia, Las niñas que soñaban con ser vistas, La cría, Dulce hogar, La matriarca o El rebaño, configurando un universo narrativo reconocible. En todas ellas se repiten algunos de sus grandes temas: la familia como espacio ambiguo, la infancia, la herencia emocional, la culpa y los límites morales.
La canguro se inserta con naturalidad en esta línea, pero añade una mirada más afinada sobre la maternidad, la conciliación y la fragilidad de las certezas domésticas, cuestiones especialmente resonantes en el contexto social actual.
Del actor al narrador
Aunque su popularidad como actor ha acompañado inevitablemente la recepción de sus libros, Rivero ha logrado desprenderse progresivamente de esa etiqueta. Su trabajo literario no se apoya en el artificio ni en el efectismo, sino en una escritura funcional, precisa y eficaz, que prioriza la construcción psicológica y el ritmo narrativo.
Esa contención —heredera en parte de su experiencia interpretativa— se traduce en escenas muy visuales, diálogos tensos y una clara conciencia del punto de vista, elementos que conectan su narrativa con el lenguaje audiovisual sin caer en lo superficial.
Un lugar propio en el thriller español
En un panorama cada vez más fértil para la novela negra y el thriller psicológico en España, Pablo Rivero ha encontrado un espacio propio, alejado de los grandes artificios del género y más próximo a una exploración emocional de los miedos contemporáneos. Su literatura no busca resolver enigmas espectaculares, sino incomodar al lector, obligarle a mirar de cerca aquello que suele darse por seguro.
Con La canguro, Rivero consolida una voz autoral que dialoga con los conflictos de nuestro tiempo y confirma que su escritura ya no es una sorpresa, sino una trayectoria coherente y en plena evolución.
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