‘Rafaela’: Alba Lozano debuta en el cine con una mirada al compromiso social y las contradicciones de la burguesía bilbaína

Alba Lozano comienza el rodaje de Rafaela, su ópera prima, un drama histórico protagonizado por Loreto Mauleón, Nerea Sanz y Miguel Garcés que recupera la figura de Rafaela Ybarra y reconstruye el Bilbao de finales del siglo XIX. La película se rueda en euskera durante seis semanas en distintas localizaciones de Euskadi.

Hay figuras históricas que permiten mirar al pasado, pero también interrogar el presente. Es el caso de Rafaela Ybarra, mujer perteneciente a la alta burguesía bilbaína que, en plena industrialización, decidió poner parte de sus recursos y de su posición social al servicio de la protección y formación de niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad.

Esa historia llega ahora al cine con Rafaela, la ópera prima de Alba Lozano, cuyo rodaje ya está en marcha. El proyecto está protagonizado por Loreto Mauleón, Nerea Sanz y Miguel Garcés, con Arnatz Puertas y Ekia Izco completando el reparto principal.

La película está producida por Baleuko, 11 Varas, 100 Acres y La Claqueta PC, en coproducción con Caviar, y cuenta con la participación de EITB y RTVE.

© Unai Mateo

Bilbao, 1889: una ciudad atravesada por las desigualdades

La película sitúa su historia en Bilbao en 1889, en un momento marcado por la industrialización, el crecimiento de las grandes fortunas empresariales y una profunda desigualdad social.

Es en ese escenario donde aparece Rafaela Ybarra, perteneciente a una de las familias de la burguesía industrial vasca. Su posición económica le proporciona unos privilegios que la película no plantea únicamente como contexto, sino como uno de los grandes conflictos de la historia.

Las huelgas y las revueltas mineras forman parte del paisaje social en el que se desarrolla la película, mientras la distancia entre las clases acomodadas y quienes viven en condiciones de extrema precariedad se hace cada vez más evidente.

Rafaela propone así un retrato de época en el que el contexto histórico no funciona únicamente como decorado: es parte del conflicto que obliga a la protagonista a enfrentarse a las contradicciones de su propio mundo.

Rafaela Ybarra: entre la fe, el privilegio y el compromiso

Rafaela Ybarra nació en Bilbao en 1843, en el seno de una familia de la alta burguesía industrial. A lo largo de su vida dedicó buena parte de sus recursos y esfuerzos a la protección y formación de mujeres jóvenes y niños en situación de vulnerabilidad.

Fue una figura vinculada profundamente a la religión y fundó la Congregación de los Santos Ángeles Custodios. Su labor social la convirtió en una de las figuras pioneras del trabajo social en Euskadi. En 1984 fue beatificada por el papa Juan Pablo II.

La película se acerca a ella desde una perspectiva que resulta especialmente interesante: no únicamente como una figura histórica asociada a la filantropía, sino como una mujer situada entre dos mundos.

Por un lado, forma parte de una élite económica que se beneficia del contexto de transformación industrial. Por otro, decide utilizar su posición y sus recursos para intervenir sobre las consecuencias sociales de ese mismo sistema.

Esa contradicción se encuentra en el centro del proyecto.

Dos jóvenes y una pregunta incómoda

La historia arranca cuando Rafaela acoge en su casa a dos jóvenes que sobreviven en un burdel, convencida de que puede ofrecerles una alternativa y construir para ellas un futuro diferente.

Pero la relación no se desarrollará de acuerdo con sus expectativas.

Catalina, una de las jóvenes, se resiste a aceptar el futuro que Rafaela ha imaginado para ella. Entre ambas comienza entonces un vínculo que cuestionará las convicciones de la protagonista y pondrá en tensión su manera de entender la ayuda, la educación y el compromiso social.

Mientras las huelgas mineras agitan Bilbao, la relación entre ambas mujeres obliga a Rafaela a enfrentarse a una cuestión que continúa teniendo vigencia: qué significa realmente ayudar a los demás cuando quien ayuda también forma parte de la estructura de privilegios que genera la desigualdad.

Alba Lozano: una ópera prima que mira al presente desde el pasado

Con Rafaela, Alba Lozano debuta en el largometraje abordando una historia de época que busca dialogar directamente con cuestiones contemporáneas.

La directora explica que uno de sus intereses principales es explorar la necesidad de defender aquello en lo que creemos, pero también la responsabilidad de cuestionar el lugar desde el que lo hacemos.

Esa perspectiva convierte a Rafaela en algo más que una reconstrucción histórica. La película plantea una reflexión sobre el privilegio, la desigualdad, la educación, la autonomía de las mujeres y las diferentes formas de entender el compromiso social.

El pasado se convierte así en una herramienta para formular preguntas que siguen abiertas en el presente.

Un rodaje íntegramente en euskera por Euskadi

Uno de los elementos distintivos del proyecto será su rodaje en euskera y en diferentes localizaciones de Euskadi.

Durante seis semanas, el equipo recorrerá espacios de Bilbao, Durango, Dima, Karrantza, Elorrio, Olazabal, Atxarte, Artaza y Munoa, entre otras localizaciones.

La elección de estos escenarios permitirá reconstruir el Bilbao de finales del siglo XIX y trasladar a la pantalla un periodo marcado por la transformación urbana, industrial y social del territorio.

La apuesta por el euskera añade además una dimensión lingüística y cultural a una película profundamente vinculada a la historia y la identidad de Euskadi.

Una historia del pasado con preguntas del presente

Rafaela parte de una figura histórica concreta para construir una reflexión más amplia. La película no solo recupera a una mujer que dedicó su patrimonio y su posición a una labor social, sino que coloca en primer plano las tensiones que aparecen cuando el compromiso con los demás convive con los privilegios de clase.

En esa tensión parece residir el principal interés de la propuesta de Alba Lozano: no presentar el pasado como una postal, sino como un espacio desde el que volver a hacernos preguntas.

Con Rafaela, el cine español suma una nueva mirada al cine histórico y, al mismo tiempo, recupera una figura vinculada a la historia social de Euskadi que permite hablar de desigualdad, mujeres y compromiso desde una perspectiva contemporánea.

El rodaje acaba de comenzar. La historia de Rafaela Ybarra, más de un siglo después, vuelve así a ponerse en movimiento frente a la cámara.

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