
Victoria Martín lleva su best seller a Movistar+ y el resultado interesa por razones que van más allá del entretenimiento Analizamos qué hay detrás del título más extraño de la temporada.
Hay un tipo de título que no pide permiso. Que entra por la puerta, deja el abrigo en el suelo y se sienta sin esperar a que lo invites. «Se tiene que morir mucha gente» es uno de esos títulos. No intenta gustar. No aspira a ser recordado por ser ingenioso. Es una frase que alguien dice en algún momento de su vida —normalmente en voz baja, a solas o a la persona más de confianza que tiene— cuando la acumulación de pequeñas frustraciones supera la capacidad de gestionarlas con educación.
Victoria Martín lo sabía cuando lo eligió para su novela. Y lo sabe ahora que lo ha convertido en serie para Movistar+, que estrena completa este jueves 21 de mayo.
Del libro a la pantalla: lo que se conserva y lo que cambia
La novela de Martín era ya, en papel, una especie de radiografía generacional disfrazada de comedia. Tres amigas, veinte años de historia en común, y la certeza creciente de que la amistad adulta no es una elección sino una inercia —algo que se mantiene porque siempre se ha mantenido, porque hacerla explotar requeriría más energía de la que nadie tiene.
Bárbara vive frustrada por su trabajo y lleva tiempo enganchada a las benzodiacepinas sin que nadie a su alrededor haya decidido nombrarlo. Maca comparte piso con ella e intenta salir adelante como actriz, aunque en la práctica es camarera. Elena está embarazada después de casarse con un hombre de sesenta años que dirige hoteles, lo cual es exactamente tan complicado como suena y nadie le pregunta al respecto porque hacerlo requeriría honestidad.
La crisis de Bárbara hace explotar todo. Y «todo» no significa drama televisivo. Significa conversaciones que llevan años pendientes, silencios que ya no caben, y la revelación de que a veces las personas más cercanas son las que menos nos conocen.
La adaptación está dirigida, en sus episodios 1, 2, 4 y 5, por Sandra Romero, que ya demostró con «Los años nuevos» y «Por donde pasa el silencio» que sabe exactamente cómo filmar lo que se dice sin palabras. Los episodios 3 y 6 los codirigen la propia Victoria Martín y Nacho Pardo.
Anna Castillo, Macarena García, Laura Weissmahr y Sofía Otero
Anna Castillo como Bárbara, el personaje que le toca, no es simpática ni aspiracional. Es una bomba de relojería con la mecha mojada, y eso es lo más difícil de interpretar: la explosión que no termina de producirse.
Macarena García como Maca aporta la dimensión de la fantasía que coexiste con el fracaso —esa capacidad de seguir creyendo en algo mientras todo lo demás indica que quizá toca revisar los planes. Laura Weissmahr completa el trío como Elena, el personaje que aparentemente lo tiene todo resuelto y precisamente por eso resulta el más inquietante de los tres.
La joven Sofía Otero, ganadora del Oso de Plata en Berlín por «20.000 especies de abejas», completa un reparto que habría sido suficiente razón para ver la serie incluso sin tener en cuenta todo lo demás.
La canción de Amaral como declaración de intenciones
Uno de los detalles que más dice sobre el tono de esta serie es la elección de Amaral para la canción original. «No quiero más canciones tristes» se llama el tema —un nombre que, si se lee despacio, resulta ser el deseo más triste que se puede formular. Hay algo en la música de Amaral —esa mezcla de urgencia y melancolía— que encaja con exactitud en el universo que Martín ha construido.
Por qué esto importa ahora
La ficción española ha mejorado técnicamente de forma notable en los últimos años. Ha aprendido a producir, a dirigir, a construir atmósferas. Lo que todavía le cuesta —y aquí es donde «Se tiene que morir mucha gente» parece apuntar a algo distinto— es hablar de malestar sin convertirlo en problema que resolver, en lección que aprender, en arco de redención.
El malestar contemporáneo no es dramático. Es cansado. La persona que no tiene energía para dejar su trabajo aunque lo odie. La amistad que se mantiene porque cancelar requeriría una conversación que ninguno de los dos quiere tener. Es la vida que pasa mientras planeas la que querías tener.
Victoria Martín lo escribió en un libro. Ahora lo lleva a la pantalla con un equipo y un reparto que están a la altura de lo que el material exige. El jueves sabremos si la serie cumple la promesa.
Crítica, el viernes, en esta misma web.
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