La tragedia de Tebas vuelve a La Abadía: mito, música y juventud para mirar nuestro presente

Álvaro Tato y Yayo Cáceres regresan al Teatro de La Abadía con una propuesta coral que revisita el destino humano

Las grandes obras de la tragedia griega regresan al escenario del Teatro de La Abadía de la mano de Álvaro Tato y Yayo Cáceres, que vuelven a unir fuerzas en un espectáculo que apunta a convertirse en uno de los grandes acontecimientos teatrales de la temporada. Una propuesta ambiciosa, coral y profundamente contemporánea que revive el mito de Tebas a través de la saga de Edipo y sus descendientes, reinterpretada por un joven elenco de actores y músicos.

El espectáculo reúne algunas de las obras maestras del teatro clásico griego en forma de trilogía, poniendo el foco en los grandes temas fundacionales de la tragedia: el destino, la culpa heredada, el poder, la violencia, el amor, la ley y la justicia. Todo ello desde una puesta en escena que busca la esencia poética, musical y coral de los clásicos, entendidos no como piezas de museo, sino como textos vivos que siguen dialogando con nuestro presente.

Dramaturgia Álvaro Tato

Dirección Yayo Cáceres

Reparto

Cira Ascanio
Marta Estal
Mario García
Fran Garzía
Daniel Migueláñez
Mario Salas de Rueda

Producción Ay Teatro

Duración1 h 25 min Lugar Sala Juan de la Cruz Horario

De martes a sábado:
19:00 h
Domingos: 18:30 h

El mito de Tebas como espejo ético y político

La historia de Tebas es, ante todo, la historia de una ciudad marcada por la profecía y la maldición. A través de Edipo, Antígona y el resto de su linaje, la obra plantea una pregunta incómoda y radicalmente actual:
¿hasta qué punto somos responsables de lo que heredamos?

El coro tebano —testigo y partícipe de la sucesión de catástrofes— se convierte en un espejo ético y moral donde se reflejan las grandes preguntas que siguen fundando nuestra convivencia como sociedad:

  • ¿Son hereditarios los delitos y las culpas?
  • ¿Debe buscarse la verdad a cualquier precio?
  • ¿Existe un límite entre razón y creencia?
  • ¿Debe prevalecer el Estado sobre la persona?
  • ¿Dónde está la frontera entre justicia y ley?
  • ¿Qué distingue al aliado del enemigo?

En definitiva, como plantea la obra de forma directa: ¿quiénes somos nosotros hoy?

imagen Nerea FerGom

Una tragedia pensada para todas las edades (y especialmente para el público joven)

Uno de los aspectos más destacados de esta propuesta es su clara vocación intergeneracional. Habrá funciones matinales pensadas específicamente para público joven, algo que tanto Tato como Cáceres subrayan como una necesidad urgente: devolver la tragedia a quienes, por edad y contexto vital, pueden reconocerse en ella.

En palabras de Álvaro Tato, esta no es una tragedia construida únicamente desde el llanto, sino desde la ciudadanía:

“Tiene más que ver con la gente que no quiere llorar. Tebas, como tragedia, está llena de signos de interrogación. Podría ser nuestra ciudad ahora mismo. Hay llantos cuando ya no hay peleas, cuando ya no queda más que llorar”.

La tragedia, en este sentido, no es un ejercicio de solemnidad, sino una forma de pensamiento colectivo.

Rabia contenida, juventud y violencia heredada

Durante la rueda de prensa, Yayo Cáceres ponía el acento en un elemento inquietantemente vigente:

“Me sorprende que las cosas familiares se sigan solucionando con cuchillos”.

La tragedia tebana está escrita desde la rabia contenida, desde un conflicto que no se resuelve con diálogo, sino con violencia. Y ahí aparece una de las claves de la puesta en escena: la juventud del elenco no es casual, sino profundamente significativa. Los jóvenes de aquella época —como los de ahora— viven en un mundo heredado, cargado de errores ajenos, intentando encontrar su lugar entre la obediencia y la rebeldía.

La similitud entre los personajes clásicos y los intérpretes contemporáneos genera una identificación directa y poderosa.

Imagen David Ruiz

Palabra, música y coro: la tragedia como experiencia sensorial

En esta propuesta, el texto es música. Toda la obra está escrita en verso alejandrino, y la única forma posible de llevarlo a escena es a través de la fusión entre palabra y música. El coro no solo acompaña la acción, sino que narra, canta y sostiene el discurso poético.

La tragedia aparece aquí como un mito permanente, un relato que se repite porque sigue siendo necesario. El coro musical es el lugar desde el que nace el verso, desde el que se articula el sentido. Todo está integrado: palabra, ritmo, cuerpo y sonido.

Aunque el texto se ancla en la métrica clásica, la música bebe del romanticismo, generando un contraste emocional que acerca el mito al espectador contemporáneo.

Antígona, el amor y la vigencia del conflicto

Entre las tragedias que atraviesan la obra, resuena con especial fuerza la figura de Antígona, que “nació para amar, no para odiar”. Resulta estremecedor comprobar cómo, siglos después, seguimos debatiéndonos entre esas mismas tensiones: la lealtad a la ley frente a la lealtad a la conciencia.

La ironía y el humor atraviesan también la propuesta, no como alivio superficial, sino como una forma de resistencia. Un humor que, como se apuntó en la presentación, se ríe incluso de la muerte, porque solo desde ahí puede soportarse su peso.

Un regreso que promete intensidad, poesía y reflexión

El regreso de Álvaro Tato y Yayo Cáceres al Teatro de La Abadía confirma una vez más su capacidad para dialogar con los clásicos desde el presente, sin traicionar su esencia. Esta trilogía tebana promete intensidad trágica, humor, música y pensamiento, en una propuesta que no busca respuestas fáciles, sino preguntas necesarias.

Una obra para todas las edades, pero especialmente urgente para una generación que, como la de Tebas, sigue heredando conflictos no resueltos.

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