“Bernarda y Poncia”: el spin-off lorquiano que no sabíamos que necesitábamos llega al Teatro Lara

Pilar Ávila y Pilar Civera protagonizan una intensa continuación de La casa de Bernarda Alba que imagina qué ocurrió ocho años después de la muerte de Adela

¿Qué pasó tras el disparo final de La casa de Bernarda Alba? ¿Qué fue de las hijas de Bernarda? ¿Qué secretos permanecieron enterrados en aquella casa marcada por el luto, el silencio y la represión? Bernarda y Poncia, avalada por el hispanista y especialista en Federico García Lorca, Ian Gibson, propone una continuación teatral del universo lorquiano que da voz a dos de sus personajes más icónicos.

La obra puede verse cada viernes en el Teatro Lara, donde se ha convertido en una de las propuestas más sugerentes de la cartelera madrileña para los amantes del teatro clásico y contemporáneo.

Ficha del espectáculo

Título: Bernarda y Poncia

Dirección: Manuel Galiana

Ayudante de dirección: Pedro Fajardo

Reparto: Pilar Civera como Poncia y Pilar Ávila como Bernarda

Un verano de confesiones y heridas abiertas

La acción de Bernarda y Poncia transcurre ocho años después de la muerte de Adela. Durante doce horas de un sofocante día de verano, entre el amanecer y el atardecer, Bernarda Alba y Poncia se enfrentan a los fantasmas del pasado y a las consecuencias de aquella tragedia que marcó para siempre a la familia.

Diálogo a diálogo, ambas mujeres desvelan los secretos que han guardado durante años. Lo que parecía un silencio impenetrable se transforma en una confrontación emocional donde afloran el resentimiento, la culpa, el miedo y el dolor.

La obra no solo responde a las preguntas que dejó abiertas Lorca, sino que profundiza en la complejidad de dos personajes que representan distintas formas de sobrevivir en un mundo atravesado por la represión y la rigidez moral.

Un spin-off lorquiano avalado por Ian Gibson

El prestigioso hispanista Ian Gibson respalda esta propuesta, que respeta el universo de Federico García Lorca y lo amplía desde una mirada profundamente humana.

Más allá del homenaje al clásico, Bernarda y Poncia funciona como una reflexión sobre la culpa, el peso de las convenciones sociales y las heridas que permanecen abiertas con el paso del tiempo.

Dos mujeres frente al patriarcado y sus consecuencias

Aunque la obra parte del imaginario lorquiano, su alcance es mucho más amplio. Bernarda y Poncia son, en última instancia, dos mujeres atravesadas por las tensiones de su época: la guerra, la diferencia de clases, el patriarcado y la presión social.

Resulta difícil no pensar, mientras avanza la función, en cuántas mujeres han tenido que sostener su vida bajo normas impuestas, silenciando sus deseos y soportando el peso de lo que la sociedad esperaba de ellas.

Crítica de Nerea FerGom: el spin-off de un clásico que no sabíamos que necesitábamos

Bernarda y Poncia es el spin-off de un clásico que no sabíamos que necesitábamos.

Cada viernes, en el Teatro Lara, nace la magia contenida de esta continuación de La casa de Bernarda Alba. Una obra que nos invita a imaginar qué ocurrió antes y, sobre todo, después de lo que ya conocemos. Bernarda y Poncia son dos mujeres que todos llevamos en la memoria colectiva, y verlas reencontrarse sobre el escenario es un auténtico regalo teatral.

Si eres amante de la obra de Lorca, saldrás maravillado. Y si no la conoces en profundidad, también. Porque, más allá del referente literario, esta es la historia de dos mujeres de la Generación del 27 golpeadas por la guerra, las diferencias de clase, el patriarcado y la presión social.

Es difícil no pensar en alguien cercano mientras ves la obra. Sus conflictos, sus silencios y sus heridas siguen resonando hoy con una fuerza inesperada.

El trabajo de Pilar Ávila como Bernarda y Pilar Civera como Poncia es magistral. Ambas sostienen con enorme solidez el peso de una función que, en muchos momentos, descansa únicamente en ellas. Sus monólogos son desgarradores y profundamente conmovedores.

A esto se suma la atmósfera íntima de la Sala Lola Membrives del Teatro Lara, que multiplica la intensidad emocional del montaje y convierte la experiencia en algo muy cercano y poderoso.

Bernarda y Poncia es, sin duda, una de esas obras que enriquecen la cartelera madrileña y una cita imprescindible para quienes aman el teatro que dialoga con los clásicos desde una mirada contemporánea.

Valoración: 8,5/10

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