Félix Sabroso y Jau Fornés: «Vivimos en una realidad que es la representación de la realidad»

Los creadores de Furia hablan con NouArte Magazine del estreno de su segunda temporada, de la representación de las mujeres en la ficción y de una sociedad en la que la imagen parece imponerse a la realidad. La nueva entrega llega a HBO el 9 de octubre.

La furia puede ser una reacción ante la injusticia, una forma de resistencia o una expresión de la violencia que atraviesa nuestra sociedad. En Furia, la serie creada por Félix Sabroso y Jau Fornés, esa emoción funciona también como punto de partida para explorar los conflictos contemporáneos a través de historias protagonizadas por mujeres.

Tras el recorrido de su primera temporada, la ficción regresa con nuevos universos y conflictos, pero mantiene algunas de sus señas de identidad: la coralidad, la ironía y unos personajes que se mueven entre la contradicción, el humor y la tensión dramática.

Con motivo del estreno de Furia, parte 2, en HBO, hablamos con sus creadores sobre los retos de continuar una serie de éxito sin repetir su fórmula, la construcción de personajes femeninos alejados de los estereotipos y la influencia de las redes sociales en nuestra manera de relacionarnos con la realidad.

Artistas: Félix Sabroso y Jau Fornés
Entrevista: Nerea FerGom
Fotografías: Manolo Pavón

Entrevista a Félix Sabroso y Jau Fornés

NEREA FERGOM: La primera temporada de Furia tuvo una gran acogida. ¿Qué queríais conservar y qué necesitaba cambiar para que esta segunda entrega mantuviera su fuerza?

FÉLIX SABROSO: Lo más importante era no dar la sensación de que estábamos estirando el chicle. Queríamos presentar universos nuevos, pero mantener la misma fuerza. Jau insistió mucho durante la escritura en que no perdiéramos algunos elementos que el público reconocía: los ataques de furia, la venganza y ese golpe sobre la mesa. Había que conservar la energía de la primera temporada.

JAU FORNÉS: Para nosotros era importante mantener tres elementos: la furia, la ironía y la mirada crítica sobre la sociedad contemporánea, además de la coralidad de las mujeres protagonistas.

NFG: La serie cuenta con un reparto coral y reúne a actrices de trayectorias muy diferentes. ¿Cómo trabajáis el casting para que los personajes funcionen dentro de ese conjunto?

JF: Una de las cosas que me gustan de Félix es que escribe los guiones sabiendo quiénes son las actrices, porque las proponemos antes. En esta segunda temporada, aproximadamente el 80 % del reparto ya estaba decidido antes de empezar a escribir.

FS: También contamos con Natalia Ajero, nuestra directora de casting, que nos ayuda especialmente con los numerosos personajes secundarios y ha descubierto a mucha gente. Pero las protagonistas suelen estar presentes desde el desarrollo inicial del proyecto: cuando presentamos la primera biblia y empezamos a escribir el guion, ya incluimos una propuesta de reparto.

NFG: La furia suele considerarse una emoción negativa, especialmente cuando hablamos de mujeres. Sin embargo, en la serie parece funcionar tanto como una respuesta ante determinadas estructuras como una forma de cuestionar la propia violencia. ¿Qué os interesaba explorar?

FS: El denominador común de las historias es cómo la apariencia, la mentira y los intereses creados se han instalado por encima de los afectos. Es un retrato de hasta qué punto la sociedad se ha vuelto poco empática y cruel.

La furia tiene dos lecturas. Por un lado, es una respuesta ante las agresiones que recibe el ser humano en el mundo contemporáneo, una forma de venganza o resistencia. Pero, por otro, los personajes son víctimas y verdugos: todos participan del mismo juego. También criticamos que la violencia, la rabia y la agresividad se hayan convertido casi en las únicas formas de expresión en las redes sociales, la política y la sociedad. La educación y el diálogo parecen quedar en un segundo plano.

JF: En la primera temporada nos sorprendió que algunas personas describieran la serie como una historia de «cinco mujeres locas». Era justo lo contrario de lo que queríamos contar. Nos preguntábamos por qué, cuando una mujer protagoniza determinados conflictos, se la considera loca, mientras que esas mismas actitudes en un hombre pueden interpretarse de otra manera.

Queríamos que las mujeres lideraran los conflictos y que sus historias hablaran de la sociedad actual, no únicamente de cuestiones asociadas tradicionalmente al universo femenino.

NFG: ¿Por qué creéis que todavía cuesta encontrar protagonistas femeninas que lideren conflictos sin que la historia tenga que girar necesariamente alrededor de su condición de mujer?

FS: Me ocurre algo parecido con las historias protagonizadas por personajes homosexuales. A menudo, cuando aparece una persona homosexual en una película, se considera que la temática es su homosexualidad. Pero puede protagonizar una comedia coral cuya historia no trate sobre eso.

Con las mujeres sucede algo similar. Parece que, si ellas protagonizan una película, necesariamente tiene que hablarse de la maternidad, de ser cuidadoras o de las relaciones con los hombres. Son temas importantes y hay grandes directoras que los abordan muy bien, pero creo que también debemos dar un paso más.

Las mujeres tienen conflictos laborales, de pareja y de sexualidad, toman decisiones y actúan frente a las injusticias. Mis personajes no se enfrentan únicamente a los hombres, sino al sistema.

En mi caso, crecí en un entorno familiar muy marcado por las mujeres. Mi madre, mi abuela y mi hermana tomaban decisiones y tenían una posición fuerte. De niño no asociaba lo femenino con la debilidad; al contrario, vinculaba las mujeres con la fortaleza.

JF: Creo que esa experiencia se nota en sus personajes. Las mujeres de Furia son fuertes, aunque la sociedad las presione y las lleve a situaciones límite.

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NFG: La exposición en redes sociales es otro de los temas que atraviesan la conversación de hoy. ¿Hasta qué punto esta segunda temporada habla de nuestra necesidad de mirar, ser mirados y convertirlo todo en contenido?

JF: Es el gran tema de esta temporada. En la primera había más temas abiertos; esta vez Félix propuso que todas las historias, desde lugares diferentes, respondieran a una misma idea: hoy parece que todo quiere ser exhibido.

Incluso cuando le cuentas a alguien que te ha sucedido algo en la calle, puede preguntarte si lo has grabado. Estamos en un momento en el que la representación de lo que ocurre parece adquirir más importancia que lo que realmente ha ocurrido.

FS: Vivimos en un modelo social regido por las leyes de la sociedad del espectáculo, y eso afecta a la verdad y a la convivencia. Lo vemos en la televisión y en las redes, donde se expone constantemente lo que se come, lo que se dice o lo que se hace.

El problema es que la representación puede llegar a ser más importante que la realidad. Algo que sabemos que no es cierto puede terminar integrado en nuestra percepción de lo real si genera éxito, viralidad o seguidores. Vivimos en una realidad que es la representación de la realidad. Y con la inteligencia artificial, este fenómeno adquiere todavía más complejidad.

NFG: Furia combina situaciones dramáticas con momentos de humor. ¿Cómo encontráis el equilibrio para que la comedia no reste fuerza a los conflictos que queréis señalar?

FS: Hacer comedia puede ser muy fácil o imposible. Cuando tienes la habilidad de mirar la vida desde ese género, funciona; cuando intentas forzarlo, no sale. La mezcla de drama y comedia ha estado presente en mi trabajo desde mi primera película y también representa mi manera de vivir. Puedes estar atravesando un conflicto importante y, al mismo tiempo, reírte de lo que está pasando.

JF: Durante la primera temporada me pregunté si historias tan diferentes, algunas muy dramáticas y otras muy cómicas, iban a encajar. Pero confié en el proyecto y seguí adelante.

Creo que parte del éxito de Furia está en que el público quiere historias con las que pueda conectar y personajes con los que identificarse. Estamos acostumbrados a muchos artificios audiovisuales y los conocemos desde pequeños. Lo que sigue sorprendiéndonos es encontrar historias que nos hagan sentir algo y reconocernos en ellas.

NFG: La primera temporada tuvo una repercusión que, por lo que contáis, también os sorprendió. ¿Esperabais esa respuesta del público?

JF: No. Hubo un momento en el que un amigo nos llamó para felicitarnos por el éxito y nosotros ni siquiera éramos conscientes. Nos dijo que la serie estaba entre las más vistas del mundo y tuvimos que entrar a comprobarlo.

Después descubrimos hasta qué punto había conectado con públicos muy diferentes. Nos paraba gente por la calle para preguntarnos qué iba a pasar con los personajes. Lo bonito fue comprobar que no había un único perfil de espectador: la serie llegaba a personas de edades y lugares muy distintos.

FS: Yo trabajaba para que funcionara, desde el casting hasta la construcción de las historias, pero la dimensión que alcanzó fue difícil de imaginar. Esta serie exige mucha entrega y nosotros estábamos muy centrados en el trabajo. Al final, haces un proyecto porque te enamoras de él y quieres llevarlo adelante, no por el éxito o el reconocimiento.

NFG: Hace unos días presentasteis la segunda temporada en el Festival de San Sebastián. ¿Cómo vivisteis ese encuentro con el público y la prensa?

FS: Tengo una relación muy especial con San Sebastián y con su festival, así que presentar allí la serie fue una experiencia muy emocionante. Además, tuvimos la suerte de que las actrices pudieran reservar sus fechas para acompañarnos. La respuesta y la asistencia superaron nuestras expectativas.

JF: Fue muy bonito porque muchos periodistas ya habían visto la temporada completa y nos hablaban de lo que habían encontrado. La serie va creciendo a medida que avanzan los episodios, y los últimos capítulos llevan las historias a lugares muy intensos.

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NFG: Sin desvelar demasiado, ¿con qué personajes nos vamos a encontrar en esta segunda temporada y qué podemos esperar de ellos?

FS: Los ocho personajes son muy potentes. Cuando escribes para actrices como las que tenemos, buscas construir personajes de los que ellas mismas se enamoren al leer el guion.

En esta temporada hay evoluciones que van a sorprender. El personaje de Maribel, por ejemplo, empieza mostrándose muy exigente y duro, pero su recorrido cambia mucho a partir de la mitad de la serie. Hemos llevado ese arco a un lugar muy particular.

JF: Cada personaje tiene su propia mezcla de emociones y su recorrido. Y Alberto San Juan vuelve con un personaje especialmente provocador. Lo interesante es cómo se van multiplicando los conflictos a medida que avanzan los capítulos.

NFG: Para terminar, ¿qué sensación os gustaría dejar en el espectador cuando llegue al último episodio de Furia, parte 2?

JF: Apoteósica. La temporada va creciendo y los últimos episodios son una locura.

FS: Es como un circo de ocho pistas, pero comprometido.

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