El actor protagoniza El mapa de los anhelos, la adaptación de la novela de Alice Kellen que llegó a Netflix el 17 de julio.
Por Nerea Fernández | NouArte Magazine
Pablo Álvarez se pone en la piel de Will en El mapa de los anhelos, la adaptación audiovisual de la novela de Alice Kellen que llega a Netflix. Una historia marcada por la pérdida, la búsqueda personal y la necesidad de reconstruirse que encuentra en la relación entre Will y Greta uno de sus principales motores emocionales.
Para Álvarez, interpretar a Will ha supuesto adentrarse en un personaje de gran mundo interior, atravesado por la culpa y por una profunda crisis de identidad. Un proceso que comenzó desde los ensayos y que fue creciendo durante el rodaje junto a Alícia Falcó y Georgina Amorós.
Hablamos con el actor sobre la construcción de Will, el reto de trasladar a la pantalla un personaje ya conocido por los lectores, los momentos más especiales del rodaje y el momento profesional que atraviesa, además de su pasión por el teatro y algunas de sus recomendaciones culturales.

Artista Pablo Álvarez
Entrevista Nerea FerGom
Fotografía Cristina De Pedro
Agradecimientos Gran Vía Comunicación
ENTREVISTA
NF — ¿Qué fue lo que te atrajo de la historia y cómo fue para ti encontrar esa parte más vulnerable de Will?
PA — Lo que me atrajo de la historia fue que estaba muy bien escrita. Me interesaba mucho Will y el conflicto que tiene. Está escrita poniendo mucho hincapié en los personajes y en lo que les pasa. Además, ha tenido muy buena acogida entre los lectores, así que creo que hemos hecho un buen trabajo.
Respecto a encontrar esa parte más vulnerable y construir todo aquello que no expresa directamente, trabajé con mi coach un personaje muy hacia dentro, con mucha culpa y un mundo interior muy fuerte. Creo que Will tiene mucha falta de identidad por todo lo que ha pasado, pero al final consigue, con Greta y consigo mismo, encontrar ese Will que perdió en el pasado.
NF — ¿Cómo fue el primer día de rodaje?
PA — El primer día de rodaje fue precioso. Hubo muchos nervios, cómo no, pero como teníamos muchos ensayos detrás, fue muy bonito. Además, los paisajes de Girona son preciosos y los exteriores eran maravillosos, así que fue muy fácil.
NF — ¿Hubo algún momento en el que sentiste que ya habías encontrado definitivamente a Will?
PA — No. Yo creo que Will fue apareciendo ya en los ensayos. Entendí su manera de expresarse, que era muy íntima y muy pequeña. Poco a poco, también por la personalidad de Greta, Will se va creando.
Creo mucho en que los personajes se crean también a partir del compañero y de la línea de pensamiento que tienen o de la manera que tienen, concretamente William, de expresarse.
Me gustó mucho enfrentarme a Will. Le entendí mucho internamente y eso también me ayudó a encontrarlo.
NF — La historia tiene una importante dimensión emocional, pero también un viaje físico y vital. ¿Cómo fue afrontar el rodaje y construir ese recorrido del personaje?
PA — Gracias a las directoras, que lo tenían muy claro, nos ayudó mucho cómo veían a los personajes. Y, aparte, una vez que lees la novela, también ayuda mucho a expandir el mundo de los personajes.
Afrontar el rodaje fue muy fácil porque era un equipo precioso y muy generoso. Nos sentíamos muy cómodos Alícia y yo.
Construir el recorrido del personaje fue, como he dicho antes, gracias a mis compañeros y también un poco al análisis de texto que hice con mi coach. Fue un proceso de ir construyendo escena a escena, poquito a poquito.
Y luego trabajar con Alícia Falcó y Georgina fue increíble. Son dos actrices increíbles y muy generosas. Nos llevamos muy bien durante el rodaje y cada una te daba una cosa. Fue muy bonito trabajar con ellas.
La química la trabajamos directamente en los ensayos. Creo que en el casting ya se veía esa complicidad y, al final, son dos actrices con mucho recorrido. Se nota, además de que son muy generosas y han hecho un trabajo increíble.
NF — ¿Hay alguna escena o momento del rodaje que recuerdes de una manera especialmente especial?
PA — Cuando Alícia y yo nos metimos en un lago al lado de los Pirineos. Estábamos congelados y acabamos morados. Nos tuvimos que meter como tres veces y nos reímos mucho, pero lo pasamos muy mal. Fue muy gracioso.

NF — La historia parte de una novela muy conocida. ¿Cómo afrontas la reacción de los lectores hacia los personajes?
PA — La verdad es que yo no tengo mucha responsabilidad frente a eso. Entiendo que, cuando los fans de una saga conocen una historia, puede costarles ver al personaje que se habían imaginado.
Pero creo que lo literario y lo audiovisual tienen dos maneras diferentes de encarar la narrativa, a veces también desde lo dramático, y creo que en este caso se ha hecho muy bien porque se ha respetado mucho la esencia. Y creo que eso es lo importante.
Como yo me he basado mucho en el personaje del libro, también ha sido fácil.
NF — El mapa de los anhelos plantea una pregunta muy humana: ¿podemos amar a alguien cuando todavía no hemos aprendido a querernos a nosotros mismos?
PA — Sí, yo creo que esa pregunta atraviesa mucho a Will y también a Pablo.
Creo que la autoestima, colocar bien las cosas dentro de uno y aprender a quererse y a valorarse son fundamentales. Si uno no está sano, creo que es muy difícil encontrar una relación sana.
Y creo que eso es algo que, además, mi generación está haciendo muy bien y está poniendo mucha conciencia. Conocerse a uno mismo es fundamental, aprender a perder y poder perdonarse.
NF — Has pasado por muchos proyectos de cine y televisión. ¿Cómo estás viviendo este momento de tu carrera?
PA — Estos años he pasado por muchos proyectos de cine y televisión y a mí me gusta mucho ir de un personaje a otro. Es verdad que en televisión he trabajado rangos muy diferentes.
Mi primera etapa fue un poco más de villanos y de gente con mucho trauma y, en este caso, son personas que consiguen redimirse y que buscan la bondad y la luminosidad.
Este viaje, para mí, también está siendo muy bonito a nivel de actor, porque creo que uno crece y puede dar matices diferentes. Y se nota. Uno nota que está trabajando y saliendo de la zona de confort.
A veces también es muy guay como actor, porque te permite hacerte el viaje personal.
NF — ¿Qué buscas ahora mismo en tus personajes y en las historias que quieres contar?
PA — Ahora mismo busco buenos personajes, interesantes, con buenos conflictos, que me permitan desarrollar mi carrera de una manera amplia y con muchos matices.
Me encanta que mi carrera esté en un momento muy bonito, que pueda hacer muchos personajes y, la verdad, voy sin mucha expectativa. Mientras pueda seguir trabajando y creciendo como actor poco a poco, soy feliz.
Además, me siento con la edad y la madurez perfecta para poder afrontar todos estos proyectos y disfrutarlos mucho.

NF — Para terminar, queremos salirnos un poco del cine. ¿Qué nos recomiendas culturalmente?
PA — Me gusta mucho ir al teatro. Creo que es una de las cosas que más hago, así que recomiendo mucho ir al CDN y al Teatro Español para ver las obras de este año, porque va a haber muy buenos directores de teatro.
Como Pablo Messiez reestrena ahora Persona, lugares y cosas, creo que también va a estar La gaviota, de Carmen Machi, a finales de año en el Español.
Ahora Pablo Remón también estrena una obra increíble. Javier Bardem, en el Espacio Zafra, también tiene una obra de teatro que se llama Chéjov Chéjov.
Y recomiendo mucho culturalmente ir al teatro. Creo que tenemos una generación de directores increíbles y que el teatro en España está cogiendo una dimensión increíble.
También recomiendo una obra de Iván González en el Teatro del Barrio, Taxidermia de una alondra, que es preciosa. El chico tiene 23 años y es una pasada.
También te puede interesar
Itziar Manero: «Cuidemos a nuestros amores, a los románticos y a los amistosos»
Patricia Ortega y Zack Gómez-Rolls: «Necesitamos crear nuevos referentes, no solo contar el rechazo»
Entrevista | Edu Rejón: «Contar historias nos une y nos mantiene vivos»
Lisi Linder “La vulnerabilidad es uno de mis propósitos como actriz”
Entrevista a Anaïs Pareto Directora de 33 Días