Anaïs Pareto: “Lo que más me interesaba era entender por qué estas personas tomaron decisiones con las que, a priori, no estaríamos de acuerdo”
El thriller basado en hechos reales sigue siendo uno de los géneros favoritos del público español. Con 33 días, la nueva apuesta de atresplayer creada por Carles Porta, la ficción reconstruye la fuga de dos presos de la cárcel de Ponent y los treinta y tres días que mantuvieron en vilo a las fuerzas de seguridad.
Al frente de la dirección se encuentra Anaïs Pareto, que afronta el reto de trasladar a la ficción una historia ampliamente conocida por los seguidores del true crime sin perder la tensión ni la capacidad de sorprender. Hablamos con ella sobre los desafíos de la serie, el trabajo con José Manuel Poga y Julián Villagrán y la mirada humana que atraviesa todo el relato.

Créditos Silvia Poch
Una historia real que obliga a mirar más allá de los hechos
Uno de los grandes aciertos de 33 días es conseguir mantener el interés del espectador incluso cuando conoce el desenlace de la historia. Para Anaïs Pareto, el principal reto no estaba en la reconstrucción de los acontecimientos, sino en acercarse a unos personajes complejos sin caer en el juicio fácil.
La directora explica que la serie plantea un importante dilema moral: comprender a dos personas que han tomado decisiones difíciles de justificar y encontrar el equilibrio entre la empatía y la responsabilidad narrativa.
“Había una línea muy delicada entre entender a los personajes y no justificar lo que hicieron. Para mí era importante respetar la historia real y a las personas implicadas, pero también intentar comprender cuáles eran los motores que llevaron a estos personajes a actuar así”.
Esa búsqueda conecta directamente con una de las constantes de su trabajo como cineasta: el interés por la condición humana y por aquellos personajes que obligan al espectador a cuestionar sus propias certezas.
Dos historias que avanzan en paralelo
La serie alterna constantemente entre la fuga de los dos presos y la investigación policial que intenta dar con ellos. Una estructura narrativa que, lejos de dividir la atención, consigue que ambas tramas resulten igualmente atractivas.
Para Pareto, esa dualidad ya estaba presente en el propio caso real.
“La relación entre los protagonistas es el motor dramático principal, pero también me interesaba mucho mostrar el contexto social, político e histórico que rodeaba los hechos. Lo que ocurre alrededor influye directamente en las decisiones que toman los personajes”.
Con ese objetivo, la ficción incorpora personajes creados específicamente para la serie dentro del equipo investigador, permitiendo que el espectador también conecte emocionalmente con quienes persiguen a los fugitivos.
José Manuel Poga y Julián Villagrán: una química imprescindible
Gran parte del peso de la serie recae sobre las interpretaciones de José Manuel Poga y Julián Villagrán. Sus personajes sostienen una relación tan intensa como imprevisible, convirtiéndose en el corazón emocional del relato.
Anaïs Pareto destaca especialmente el trabajo previo realizado por ambos actores antes del rodaje.
“Me impresionó cómo habían construido los personajes desde los ensayos y el trabajo de mesa. La naturalidad con la que los habitaban era increíble”.
Pero si hubo algo que terminó sorprendiendo a todo el equipo fue la conexión que desarrollaron entre ellos.
“La química que tenían era una pasada. Incluso fuera de las escenas mantenían esa energía y esa relación entre los personajes. Fue algo muy bonito de ver”.
Entre la ficción y el lenguaje del true crime
Uno de los elementos más distintivos de 33 días es la combinación de escenas de ficción con materiales inspirados en el lenguaje documental: imágenes de telediarios, recursos audiovisuales de la época o elementos vinculados a la investigación policial.
Según explica la directora, esta decisión nace directamente del universo narrativo construido por Carles Porta en sus trabajos de true crime.
“Esa mezcla entre archivo y reconstrucción forma parte del sello de Carles y de su equipo. En este caso la novedad era trasladar esa fórmula al terreno de la ficción, pero manteniendo el mismo ritmo y la misma sensación de realidad”.
El resultado es una serie que transita constantemente entre el thriller clásico y la reconstrucción documental, reforzando la sensación de estar asistiendo a una historia que realmente ocurrió.

El deseo de ser querido como motor de la historia
Más allá de la fuga, de la persecución o del suspense, Anaïs Pareto considera que el verdadero núcleo de 33 días está en las emociones que impulsan a sus protagonistas.
Para ella, la serie funciona como una exploración de los límites a los que puede llegar una persona cuando busca afecto, reconocimiento o pertenencia.
“La pregunta que atraviesa toda la serie es hasta qué punto el ser humano es capaz de llegar con tal de ser querido”.
Una reflexión que convierte a 33 días en mucho más que un thriller basado en hechos reales: un relato sobre la necesidad humana de conexión y sobre las decisiones que pueden surgir cuando esa necesidad se vuelve extrema.

‘33 días’: el thriller de Carles Porta que convierte una fuga real en una de las series del año en atresplayer
Estreno en atresplayer el 7 de junio de 2026
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