Lisi Linder “La vulnerabilidad es uno de mis propósitos como actriz”

La trayectoria de Lisi Linder se ha construido desde la versatilidad. Teatro clásico, televisión, cine y personajes de enorme complejidad emocional forman parte del recorrido de una actriz que ha sabido habitar universos muy distintos sin perder una identidad interpretativa propia. Tras conquistar al público con títulos como Mar de Plástico, Vis a Vis, La Víctima Número 8 o La Promesa, este verano regresa a la pequeña pantalla con Ella, maldita alma, la nueva apuesta de Telecinco inspirada en la novela de Manuel Rivas.

En la serie, Linder interpreta a Teresa, una mujer comprometida con los más vulnerables y cuya sensibilidad social tendrá un papel fundamental en el desarrollo de la historia. Hablamos con ella sobre interpretación, representación femenina, cuerpo, identidad y el momento vital que atraviesa tras convertirse en madre.

Artista: Lisi Linder
Entrevista: Nerea FerGom
Agradecimientos: Gran Vía

NFG: Teresa llega a Ella, maldita alma como una mujer profundamente comprometida con los demás. ¿Qué fue lo primero que te hizo conectar con ella?

LL: Precisamente eso: su humanidad, su empatía y sus ganas de luchar por los más desfavorecidos.

NFG: A lo largo de tu carrera has interpretado personajes muy distintos entre sí. ¿Qué buscas hoy en un personaje para decidir embarcarte en un proyecto?

LL: Que me motive la historia que se cuenta o que el personaje suponga un reto. Ya sea porque me permita explorar territorios diferentes a los que he transitado antes o porque me lleve a trabajar capas más profundas y complejas dentro de energías que ya conozco.

NFG: Vienes del teatro clásico, del audiovisual y de formatos muy diversos. ¿Cómo ha cambiado tu forma de habitar los personajes con los años?

LL: Cuando era más joven trabajaba desde un lugar muy instintivo, le ponía muchísimo corazón. No quiero perder eso porque creo que es una de mis fortalezas: brindar a los personajes un universo emocional y encontrar su raíz desde lo más visceral.

Con el tiempo he incorporado una mirada más racional relacionada con el análisis del texto, la dramaturgia y la intención del autor. Ahora conviven ambas cosas.

NFG: En NouArte estamos dedicando este número al concepto del cuerpo como discurso. Como actriz, ¿cuánto comunica el cuerpo antes incluso de que aparezca una palabra en el guion?

LL: Muchísimo. Si el personaje, el conflicto o la palabra no habitan en mi cuerpo, no hay presencia. Desde el cuerpo encuentro caminos menos literales, lugares donde no necesito manipular la emoción porque nace de algo más profundo y más rico. Ahí es donde aparece la verdad.

NFG: La industria parece estar viviendo un momento de transformación respecto a los modelos de representación. ¿Sientes que hoy existe más espacio para mostrar mujeres complejas y alejadas de ciertos estereotipos?

Por suerte sí. Hay más historias contadas y dirigidas por mujeres, que hablan del universo femenino sin tantos clichés y que ponen el foco en realidades que antes estaban silenciadas.

Se están escuchando voces que durante mucho tiempo no tuvieron espacio, especialmente las de mujeres de determinadas edades o procedencias. Aun así, todavía queda camino por recorrer para que exista un equilibrio real en los puestos de mayor responsabilidad.

NFG: Has interpretado personajes que cargan con heridas, contradicciones o grandes conflictos internos. ¿Te interesa especialmente explorar esa vulnerabilidad humana desde la interpretación?

LL: Sí, completamente. Siento que es uno de mis propósitos como actriz. Me interesa ofrecer esa vulnerabilidad para que el espectador pueda reconocerse en ella y, desde ahí, generar una experiencia transformadora.

NFG: Cádiz está muy presente en tu historia personal y también forma parte de este proyecto. ¿Qué supone para ti rodar en tu tierra y regresar a ella desde la ficción?

LL: Ha sido uno de los mayores regalos que me ha dado la vida en este momento. Llevaba años deseando rodar en Cádiz y parecía que nunca llegaba la oportunidad.

Poder trabajar entre Conil y Zahara de los Atunes, lugares que forman parte de mi historia personal, ha sido algo profundamente emocionante y muy feliz.

NFG: Tu trayectoria ha transitado entre personajes muy fuertes y otros más frágiles. ¿Crees que seguimos asociando erróneamente la fortaleza a una única forma de ser mujer?

LL: Creo que sí. Curiosamente, todas las mujeres que he interpretado han sido fuertes desde lugares muy distintos. Algunas podían ser más vulnerables o frágiles en determinados momentos, pero eso no significa que carezcan de valentía, resiliencia o capacidad para enfrentarse a la vida.

NFG: Muchas veces hablamos de la mirada del espectador, pero pocas veces de la mirada de la actriz. ¿Qué intentas observar de las personas para construir tus personajes?

LL: Es algo que hago desde niña de manera natural. Observo constantemente a las personas: cómo se mueven, cómo hablan, cómo reaccionan, sus silencios, sus gestos. Todo eso termina convirtiéndose en material para construir personajes.

NFG: En una época marcada por la exposición constante y las redes sociales, ¿cómo mantienes tu identidad artística y personal frente a las expectativas externas?

LL: He atravesado momentos de cierta crisis con ese tema. Este año he sido madre y eso me ha llevado a ser mucho más cuidadosa con la información que comparto sobre mi vida privada.

Intento proteger determinados espacios y entender que no todo tiene que estar expuesto.

NFG: Si tuvieras que definir el momento profesional y vital que atraviesas con una sola palabra, ¿cuál sería?

Redescubrimiento.

LL: La maternidad me está dando una mirada completamente nueva. Como actriz siento que se ha abierto una puerta a personajes con los que ahora puedo conectar de otra manera. Tengo más empatía, más comprensión y también he despertado una parte mucho más instintiva y animal.

NFG: ¿Qué te gustaría que el público descubriera de Lisi Linder que todavía no ha visto en ninguno de tus personajes?

LL: Tengo muchas ganas de llevar a mis próximos trabajos todos esos nuevos registros personales que estoy descubriendo.

Y, por otro lado, sigo queriendo mostrar mi lado más gaditano, más guasón. Me encantaría seguir explorando la comedia porque siento que todavía hay mucho de esa faceta por enseñar.

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