‘FURIA: parte 2’, crítica: la rabia femenina vuelve a HBO Max

‘FURIA: parte 2’: ¿y si no es locura, sino agotamiento, rabia y rebeldía?

La serie creada por Félix Sabroso regresa a HBO Max con nuevas historias de mujeres al límite, un reparto coral y una identidad visual que vuelve a convertir la furia femenina en el centro de su relato. Nerea FerGom analiza los dos primeros episodios de una temporada que mantiene su esencia y vuelve a mirar de frente las injusticias que atraviesan la vida de las mujeres.

cortesía HBO Max

Hay una pregunta que sobrevuela los primeros capítulos de FURIA: parte 2: ¿y si no es locura, y es agotamiento, rabia y rebeldía?

La segunda temporada de la serie creada por Félix Sabroso y codirigida por Jau Fornés ya está disponible en HBO Max. Tras el estreno de sus dos primeros episodios, la ficción regresa con nuevas historias, nuevos personajes y esa mirada incómoda que convierte las contradicciones de nuestra sociedad en material narrativo. Los siguientes capítulos se estrenan semanalmente, cada viernes.

FURIA vuelve con su esencia coral y una imagen tan característica que se ha convertido en una de sus principales señas de identidad. El color, la puesta en escena y el tono de la serie no son un simple envoltorio: forman parte de una propuesta que busca llevar al extremo las situaciones que plantea y situar al espectador frente a realidades que, aunque puedan parecer exageradas, encuentran su origen en conflictos reconocibles.

La rabia de las mujeres también cuenta una historia

Cuando parece que ya se han contado todas las historias posibles sobre las injusticias, los malos tratos, las desigualdades y las contradicciones de una sociedad todavía marcada por el patriarcado, FURIA encuentra nuevas formas de hablar de ellas.

La serie parte de mujeres que llegan a un límite. Mujeres atravesadas por situaciones que las desbordan, por expectativas que deben cumplir y por un entorno que, demasiadas veces, parece tener preparado un juicio antes incluso de escuchar sus razones. La furia aparece entonces como una respuesta, pero también como una manera de dejar de aceptar aquello que se ha normalizado.

Uno de los grandes aciertos de la ficción está en invitar al espectador a cambiar de perspectiva. Lo que desde fuera puede interpretarse como una reacción desproporcionada, una decisión incomprensible o una forma de actuar que se sale de lo establecido adquiere otro sentido cuando conocemos las circunstancias que la provocan.

Y es ahí donde la pregunta inicial cobra fuerza. Quizá no siempre estamos ante la locura que otros quieren ver, sino ante el agotamiento de sostener demasiado, la rabia acumulada durante años o la rebeldía de quien ya no está dispuesta a seguir ocupando el lugar que le han asignado.

FURIA no necesita que todas sus protagonistas sean ejemplares ni que cada una de sus decisiones resulte fácil de justificar. Su interés está precisamente en permitir que esas mujeres sean contradictorias, incómodas y humanas. En lugar de colocarlas bajo una mirada que las juzgue desde fuera, la serie nos invita a acercarnos a ellas y a preguntarnos qué haríamos en su situación.

Un reparto coral que vuelve a ser una de sus grandes fortalezas

Hablar de FURIA es hablar de sus actrices. El reparto de esta segunda entrega reúne a Maribel Verdú, Carmen Maura, María León, Cecilia Suárez, Ana Mena y Clara Sans, junto a Claudia Salas y Ana Torrent, que retoman sus personajes de la primera temporada.

La elección de un elenco de estas características es una de las grandes bazas de la serie. Ver a intérpretes con trayectorias, registros y formas de abordar sus personajes tan diferentes dentro de un mismo universo resulta especialmente estimulante. No se trata únicamente de reunir nombres reconocibles, sino de construir un conjunto en el que cada presencia contribuya a dar forma a un relato coral.

El trabajo interpretativo también habla de todo lo que sucede detrás de la cámara. Una serie de estas características necesita coordinación, una dirección capaz de sostener tonos diferentes y un trabajo de escritura que permita que las distintas historias convivan sin perder su personalidad.

Y es que el reparto es una maravilla, empieces por el nombre que empieces. Esa es una de las razones por las que FURIAmantiene su capacidad de atracción: sus personajes no existen de manera aislada, sino que forman parte de un universo en el que las experiencias individuales terminan construyendo una mirada colectiva.

En los dos primeros episodios, la fuerza de la propuesta está en volver a colocar a estas mujeres en el centro y permitir que sus conflictos ocupen el espacio que merecen. No son únicamente personajes al servicio de una trama; son el punto de partida para hablar de una sociedad que sigue teniendo dificultades para comprender qué hay detrás de la rabia femenina.

Una identidad visual que forma parte del discurso

La personalidad de FURIA también se encuentra en su forma de mirar. Su estética reconocible y su puesta en escena contribuyen a construir un universo propio, alejado de una representación cotidiana y naturalista de los conflictos que aborda.

Esa dimensión visual es más que una cuestión de estilo. El lenguaje de la serie acompaña su voluntad de llevar determinadas situaciones al límite, de exagerar aquello que ya contiene una parte de absurdo y de señalar las contradicciones que aparecen cuando las experiencias humanas se convierten en espectáculo.

En esta segunda entrega, la ficción vuelve a explorar un entorno en el que las vidas, los problemas y las vulnerabilidades pueden transformarse en productos de consumo. La propuesta conecta así la rabia de sus protagonistas con una lógica social que parece capaz de comercializarlo todo, incluso aquello que debería tratarse con intimidad y respeto.

La exageración forma parte de su lenguaje, pero también de su crítica. Al llevar ciertas dinámicas hasta sus últimas consecuencias, FURIA nos obliga a mirar de otra manera situaciones que, en la vida cotidiana, pueden pasar desapercibidas o aceptarse como parte del funcionamiento habitual del sistema.

‘FURIA: parte 2’: cuatro estrellas para una serie que sigue incomodando

Después de los dos primeros capítulos, FURIA demuestra que todavía tiene historias que contar desde la rabia. La segunda temporada conserva la esencia coral, la identidad visual y la voluntad de situar a las mujeres en el centro de conflictos que van mucho más allá de sus circunstancias individuales.

Su mayor virtud está en esa invitación a cambiar de perspectiva. A dejar de observar determinadas reacciones únicamente desde fuera y a preguntarnos qué situaciones, presiones y desigualdades pueden llevar a alguien hasta el límite. Porque comprender no significa justificarlo todo, sino intentar mirar más allá de la primera impresión.

El reparto vuelve a ser una de sus grandes fortalezas y la personalidad estética continúa distinguiendo a la serie dentro del panorama audiovisual español. FURIA mantiene su apuesta por personajes incómodos y situaciones que nos hacen pensar en la facilidad con la que se juzga a las mujeres cuando dejan de responder a lo que se espera de ellas.

Quizá por eso su pregunta inicial sigue resonando cuando termina el episodio: ¿y si no es locura, sino agotamiento, rabia y rebeldía?

Valoración de Nerea FerGom: ★★★★☆ (4/5)

FURIA: parte 2 está disponible en HBO Max, con nuevos episodios cada viernes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *