Crítica Se tiene que morir mucha gente: la serie de Victoria Martín

Crítica Se tiene que morir mucha gente: la serie de Victoria Martín que convierte el caos millennial en la gran ficción generacional del año

La nueva serie original de Movistar Plus+ ya está disponible completa desde el 21 de mayo y apunta a convertirse en una de las ficciones españolas más comentadas y premiadas de la temporada. Se tiene que morir mucha gente, creada por Victoria Martín y basada en su exitoso best seller homónimo, aterriza como una de esas series capaces de retratar una generación desde la ironía, el dolor, la amistad y el agotamiento emocional.

Dirigida por Sandra Romero, Victoria Martín y Nacho Pardo, la ficción está protagonizada por Anna Castillo, Macarena García, Laura Weissmahr y la joven Sofía Otero, en un reparto que termina de elevar una historia tan incómoda como necesaria.

imagen facilitada por Movistar+

Ficha técnica

Título: Se tiene que morir mucha gente
Plataforma: Movistar Plus+
Estreno: 21 de mayo de 2026
Creación: Victoria Martín
Dirección: Sandra Romero, Victoria Martín y Nacho Pardo
Reparto: Anna Castillo, Macarena García, Laura Weissmahr, Sofía Otero, Alba Galocha, Óscar de la Fuente, Ramón Rados, Yunez Chaib, Esther Ortega…
Producción: Corte y Confección de películas y Living Producciones
Canción original: No quiero más canciones tristes — Amaral

Una generación cansada de sostenerlo todo

La serie sigue la vida de Bárbara, Maca y Elena, tres amigas que veinte años después del colegio continúan intentando sostener una amistad mientras lidian con trabajos precarios, ansiedad, frustraciones personales y relaciones rotas. Bárbara vive atrapada en una espiral de benzodiacepinas y rabia contenida; Maca sueña con triunfar como actriz mientras sirve cafés; y Elena intenta encajar en una vida aparentemente perfecta junto a un hombre mucho mayor que ella.

Pero Se tiene que morir mucha gente no habla únicamente de tres amigas. Habla de toda una generación agotada por la necesidad de estar constantemente bien, productiva, estable emocionalmente y disponible para todo el mundo.

La serie entiende perfectamente el momento social actual: la romantización de ciertos discursos sobre salud mental, las amistades desgastadas por la adultez y esa sensación permanente de estar sobreviviendo más que viviendo.

La serie que probablemente marcará la temporada

Y de repente, a mitad de año, llega la que probablemente será una de las series de la temporada. Más allá del enorme hype previo —que Movistar Plus+ ha sabido construir muy bien— la ficción ya llamaba la atención desde el primer momento por un título peculiar y una trama absolutamente conectada con la generación millennial.

Es una de esas series que empiezas y necesitas terminar de una sentada. Tiene frescura, incomodidad y un punto políticamente incorrecto que el audiovisual español necesitaba recuperar. Saturados por una vida que parece atropellarnos constantemente, la serie entiende algo fundamental: en el fondo, muchas veces necesitamos ver el desastre ajeno para sentirnos menos solos.

También señala algo muy actual: cómo ciertos términos relacionados con la salud mental están siendo vaciados de significado y apropiados desde la superficialidad, mientras muchas personas realmente viven situaciones límite intentando sostener amistades, relaciones, trabajo, estabilidad económica y bienestar emocional al mismo tiempo.

Porque sí, es imposible estar al cien por cien siempre. Y Se tiene que morir mucha gente no intenta maquillarlo.

Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr brillan en un reparto impecable

El guion funciona, la dirección también, pero si hay algo especialmente potente es el reparto.

Anna Castillo vuelve a demostrar por qué es una de las grandes reinas de la comedia irónica española. Su personaje probablemente sea uno de los más complejos y arriesgados de su carrera. Y hay que ser muy buena actriz para conseguir que un personaje profundamente caótico y egoísta termine siendo tan aplaudido por el público.

Por otro lado, Macarena García confirma una vez más que es una de las mejores actrices de su generación. Su carrera ya lo demostraba, pero aquí parece especialmente libre y disfrutona interpretativamente. El espectador tenía ganas de verla alejarse de ciertos registros más contenidos y entregarse a un personaje incómodo, roto y contradictorio.

También sorprende Laura Weissmahr, que después de trabajos como Salve María o Yo no moriré de amor demuestra que su capacidad dramática también puede convivir perfectamente con la comedia más ácida.

Pero probablemente el descubrimiento más impactante sea Sofía Otero. Su interpretación tiene una madurez y una verdad absolutamente magnéticas. La joven actriz confirma que estamos ante uno de los nombres llamados a marcar el futuro del audiovisual español.

Mención especial al reparto de actores y actrices que completan el reparto

Amaral pone música a una generación rota

La serie cuenta además con No quiero más canciones tristes, un tema original de Amaral compuesto exclusivamente para la ficción. Una colaboración que encaja perfectamente con el tono emocional, melancólico e irónico que atraviesa toda la serie.

Crítica — Nerea FerGom

Se tiene que morir mucha gente entiende algo muy difícil: cómo retratar a una generación completamente agotada sin juzgarla ni romantizarla. La serie te hace reír mientras te incomoda y probablemente ahí está una de sus mayores virtudes.

Es fresca, incómoda, divertida y profundamente humana. Una ficción que sabe que nadie llega limpio a la adultez y que, muchas veces, sobrevivir ya es suficiente.

Y sí, seguramente acabemos viéndola en muchas nominaciones la próxima temporada de premios.

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