Mónica Regueiro: “El éxito hoy se fabrica, no se tiene” | Producción, cultura y el futuro de la industria audiovisual

La productora reflexiona sobre la transformación del consumo cultural, la precariedad del sector y la necesidad de nuevos modelos creativos en una industria cada vez más acelerada y algorítmica

En un momento en el que la cultura se mueve entre la visibilidad digital, la lógica de las plataformas y la presión del algoritmo, la productora y actriz Mónica Regueiro analiza el presente del sector con una mirada crítica y estructural. Su recorrido, que transita entre la interpretación, la gestión teatral y la producción independiente, le permite observar la industria desde múltiples ángulos.

En esta conversación, aborda la transformación del consumo cultural, la lógica del éxito mediático, la precariedad estructural del sector y el papel de la creación en un ecosistema cada vez más condicionado por la inmediatez.

Artista: Mónica Regueiro
Entrevista y Fotografías: Nerea FerGom
Espacio: Aloft Madrid Gran Vía
Agradecimientos: DYP Comunicación

“El éxito hoy se fabrica”: promoción, industria y percepción del triunfo

P. En la industria actual parece que el éxito no depende solo del contenido, sino también de la maquinaria que lo impulsa. ¿Cómo lo ves?

R. Es cierto que hoy el producto tiene una capacidad enorme de llegar no solo por su calidad, sino por todo lo que hay detrás en términos de promoción, prensa y marketing. En el cine todavía hay una marca que es la calidad o el paso por festivales, pero en otros formatos eso ha cambiado muchísimo.

Ahora es muy importante el cómo llegas, no solo lo que haces. Hay proyectos que no han sido grandes éxitos de audiencia en sus primeras temporadas, pero tienen una maquinaria tan potente detrás que parecen mucho más exitosos de lo que realmente son.

Creo que el éxito hoy se fabrica en gran parte. Es una combinación de promoción, estrategia y visibilidad.

P. ¿Crees que la forma en la que consumimos cultura ha cambiado radicalmente?

R. Sí, completamente. Cada vez consumimos todo más rápido, con menos tiempo de atención y menos profundidad. Vemos series con el móvil al lado, contestando mensajes o incluso mientras hacemos otras cosas.

Hay una ansiedad constante por no quedarte fuera, por llegar tarde a todo. Todo va muy rápido y eso cambia la forma de relacionarnos con la cultura.

Algoritmos, plataformas y nuevos modelos de visibilidad

P. ¿Este cambio también afecta a cómo se decide qué es visible en la industria?

R. Totalmente. El algoritmo y la promoción digital han sustituido en parte a los filtros tradicionales como festivales o crítica.

La percepción del éxito está muy distorsionada porque la visibilidad no siempre coincide con el impacto real del contenido.

P. ¿Cómo ves el papel de las redes en esta transformación?

R. Creo que estamos en un momento de cambio. El modelo aspiracional extremo empieza a generar rechazo. Hay más conciencia de que no todo lo que vemos es real.

Se está produciendo una especie de maduración del espectador, que empieza a desconfiar de lo excesivamente perfecto.

P. ¿A qué crees que responde esa aceleración constante en el consumo cultural?

R. A una mezcla de ansiedad y exceso de estímulos. Vivimos con el móvil al lado, con notificaciones constantes, con miedo a quedarnos fuera de la conversación.

Eso hace que todo se consuma más rápido, incluso el contenido cultural. Ya no se ve igual una película o una serie: se ve mientras haces otras cosas, o incluso acelerada.

Producción: el otro lado de la industria

P. En tu caso, además de actriz, trabajas como productora. ¿Cómo cambia la mirada desde ese otro lado?

R. Cambia completamente. Como actriz dependes de oportunidades externas, de que te llamen, de encajar en un proyecto, de que se den muchas circunstancias.

Como productora, en cambio, tienes una sensación diferente de agencia. No significa estabilidad, pero sí más capacidad de decisión.

Aun así, sigue siendo un sector muy incierto. La producción no es un espacio seguro, es un espacio de riesgo continuo.

P. ¿Cómo nace Producciones Off?

R. Nace de una necesidad muy clara: volver a crear desde un lugar propio. Yo venía de la gestión teatral y sentía que mi parte creativa estaba dormida.

Empecé a preguntarme qué tipo de teatro quería ver como espectadora y no lo encontraba en ese momento. Así surge la idea de empezar a producir mis propios proyectos.

“Malquerida”: una producción de gran escala

P. Uno de tus proyectos recientes ha sido Malquerida. ¿Qué ha supuesto a nivel de producción?

R. Ha sido un proyecto enorme. Es una producción de gran formato, con un equipo muy amplio, muchas variables y una logística compleja, especialmente en gira.

Cuando trabajas con estructuras así, cualquier pequeña desviación puede afectar muchísimo al conjunto del proyecto.

Pero también es muy gratificante cuando ves que todo el engranaje funciona. Es un tipo de producción donde el trabajo de equipo es absolutamente determinante.

P. ¿Qué ha sido lo más complejo de sacar adelante un proyecto así?

R. La coordinación de todos los elementos: calendario, elenco, espacios, exhibición… y sobre todo la incertidumbre de la gira.

Mover un proyecto grande no es sencillo. Cada plaza, cada teatro, cada fecha implica una organización muy precisa.

P. ¿Cómo ves la evolución del teatro en este contexto actual?

R. Ha cambiado muchísimo. Las temporadas son más cortas, la explotación es más rápida y eso hace que muchas veces no haya tiempo para que los proyectos crezcan.

El teatro es un arte vivo, pero ahora mismo también es un producto de consumo rápido en muchos casos.

P. ¿Eso afecta a la calidad o al desarrollo de las obras?

R. Afecta al recorrido. Antes una obra podía asentarse, crecer con el público, evolucionar. Ahora muchas veces el ciclo es muy corto.

Eso genera una sensación de pérdida de continuidad, aunque también permite más rotación de proyectos.

P. Siguen existiendo debates sobre el valor de la cultura. ¿Qué opinas?

R. En muchos países la cultura se entiende como una inversión social. Aquí todavía hay una tendencia a verla como gasto.

Y eso es un problema estructural. La cultura no es solo entretenimiento, es educación, es pensamiento crítico, es construcción social.

Precariedad y realidad del sector

P. Desde dentro, ¿cómo describirías la realidad laboral del sector?

R. Es un sector muy inestable. Hay muy pocas personas que pueden vivir exclusivamente de la interpretación o la creación.

La mayoría combina trabajos, vive en incertidumbre constante y depende de oportunidades que no siempre llegan.

P. ¿Existe miedo en el sector a la hora de trabajar o posicionarse?

R. Sí. Existe miedo a no volver a ser llamado, a perder oportunidades o a quedar fuera de determinados circuitos.

Eso hace que muchas veces se acepten situaciones que no son ideales, simplemente por no cerrar puertas.

P. ¿Crees que el sistema está empujando al artista a convertirse también en generador de su propio trabajo?

R. Sí, completamente. Cada vez más el actor o la actriz tiene que ser también creador, productor o generador de sus propios proyectos.

Depender exclusivamente de la llamada externa es muy complicado en este momento de la industria.

P. ¿En qué momento estás ahora profesionalmente? ¿Qué viene después?

R. Estoy en un momento muy activo. Hay proyectos audiovisuales que están empezando a aterrizar, como un cortometraje dirigido por Manuel Martín Cuenca, que me hace especial ilusión porque supone su regreso al formato corto.

También hay un largometraje en desarrollo y varios proyectos teatrales en fase de creación.

P. ¿Cómo gestionas esa mezcla entre ilusión y carga de trabajo?

R. Con bastante intensidad. Hay mucha ilusión, pero también conciencia de que todo es un proceso largo, complejo y lleno de incertidumbre.

Es bonito cuando se materializa, pero exige mucha paciencia y resistencia.

P. Para terminar, ¿qué papel crees que debe tener el altavoz público de los creadores?

R. Creo que es una responsabilidad, pero no una obligación. Cada persona debe decidir cómo y cuándo utilizarlo.

Pero también es cierto que, cuando tienes una voz pública, hay temas que si no los nombras también estás posicionándote.

P. ¿Cómo definirías este momento de tu carrera?

R. Como un momento de construcción. De seguir creando, produciendo y empujando proyectos que me interpelan.

Con mucha ilusión, pero también con mucha conciencia de lo que implica este camino.

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